Los rollos del mar Muerto

En 1947, unos beduinos cuyos rebaños pastaban entre las áridas tierras de Qumran, en las cercanías del mar Muerto, difundieron la noticia del descubrimiento de antiguos manuscritos en una gruta situada a poco más de un kilómetro de la ribera noroccidental del lago.  

Las circunstancias exactas del descubrimiento nunca fueron comprobadas con seguridad. Muhammad ed-Din, el pastorcillo que, en busca de una oveja perdida descubrió la gruta, dio varias versiones de su historia: en una de ellas, que había descubierto los manuscritos dos años antes, y que los había usado junto con un amigo para arreglarse los zapatos.  


Vista de las áridas tierras de Qumran. Es visible el acceso de una de las grutas donde fueron hallados los rollos manuscritos. 

También en 1947, aparecieron fragmentos de manuscritos sobre piel en las tiendas de ropa usada y anticuarios de Jerusalén y sus alrededores, como muestra, en algunos casos, de ejemplares mejor conservados y más costosos.  

Cuatro rollos fueron adquiridos así por la Universidad Hebrea de Jerusalén y otros tres por el monasterio jacobita de San Marcos, cuyo arzobispo se encargó enseguida de ponerlos en el mercado.  

La noticia del mayor descubrimiento de manuscritos de la Edad Moderna, como lo definió el arqueólogo William Foxwell Albright, fue divulgada al mundo a partir del año siguiente.  

En el Vaticano se supo del descubrimiento en el otoño del mismo año y antes de 1950 algunos breves pasajes aparecieron en periódicos y revistas científicas. La fiebre de los manuscritos se había extendido.  

Mientras los arqueólogos comenzaban las investigaciones regulares en territorio jordano, el gobierno israelí se afanaba por recuperar los tres manuscritos vendidos por el arzobispo de San Marcos en el mercado norteamericano.  

Los trabajos de campo, nunca interrumpidos desde entonces, llevaron al descubrimiento de un inmenso patrimonio arqueológico en tomo al mar Muerto, con testimonios comprendidos entre el Calcolítico, el IV milenio a.C. y a Edad Media.  

Además de los restos arqueológicos hallados en centenares de grutas, se habían recogido una cantidad de manuscritos que alcanza ya centenares de textos y miles de fragmentos redactados en hebreo, arameo, nabateo, griego, latín y árabe escritos sobre piel, cuero, pergamino y cerámica.  

El investigador Solomon Schechter. Examina los fragmentos sobre cuero encontrados en el mar Muerto.

A finales de los años cincuenta, suscitó mucho revuelo la noticia del  descubrimiento de dos rollos de cobre que relataban la improbable noticia de una serie de yacimientos palestinos donde estaban enterradas toneladas de oro y plata.  

De la primera gruta, la del «pastorcillo», y de otras once de los alrededores surgieron, sin embargo, los descubrimientos de los textos más importantes, conocidos como rollos de Qumran o del mar Muerto y datados entre el final del primer milenio a.C. y el inicio de la era cristiana.  

Las primeras informaciones, proporcionadas por los estudiosos después del descubrimiento, han revelado al mundo el extraordinario interés que esos textos revestían para los estudios sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento.  

Las pocas noticias divulgadas, no obstante, contribuyeron a reforzar la tesis según la cual los manuscritos habrían contenido desconcertantes noticias en condiciones de minar las bases mismas del cristianismo.  

El gran número de textos, hoy por fin disponibles, ha revelado a los investigadores y al público gran parte de sus secretos y misterios. A las numerosas deducciones que se habían hecho siguieron serios y complejos problemas de interpretación histórica.  

En una parte de los manuscritos se han reproducido algunos de los fragmentos más antiguos de la Biblia llegados hasta nosotros: salmos, pasajes de Isaías, Samuel, Habacuc y Oseas.

Otros manuscritos están ligados, en cambio, a la vida de la comunidad monástica de Qumran, dentro de la cual los textos fueron compilados y conservados entre los siglos. II a.C. y I d.C. Entre éstos se encuentran las normas de admisión de los nuevos adeptos, de comportamiento dentro de la comunidad, sanciones para los transgresores, himnos y referencias a personajes de la época.  


Ejemplares de los hallazgos cerámicos efectuados en la zona de Qumran. Comprenden vasijas cilíndricas, que contenían los rollos, vasijas y escudillas de uso cotidiano. 

Este grupo de manuscritos representa un importante testimonio directo del contexto histórico e ideológico en el que se insertan la vida y la predicación de Cristo.  

¿Pero quiénes eran los sacerdotes y los habitantes de Qumran, a qué credo pertenecían y qué sentido dar a las numerosas semejanzas con la doctrina cristiana?  

Una respuesta, según la mayor parte de los estudiosos, es que la comunidad pertenecía a una de las siete sectas judaicas de las que habla el historiador latino del siglo primero d.C. Flavio Josefo, la secta de los esenios.  

Son notables las analogías de la secta, citada también por otros autores clásicos, con el contenido de los manuscritos. El uso del ritual del bautismo, la comunidad de bienes y el celibato para los sacerdotes son aspectos que, junto con otros, como por ejemplo una vida frugal, la creencia en la inmortalidad del alma o la persecución de ideales de caridad, verdad, justicia y virtud, coinciden sustancialmente tanto con las noticias de los historiadores clásicos como con las concepciones tradicionales del cristianismo.  

En todo caso es difícil hablar de primer cristianismo en Qumran, por cuanto existen divergencias entre las enseñanzas contenidas en los manuscritos y algunos de los aspectos fundamentales de la doctrina cristiana.  

El alejamiento y la hostilidad de la secta, que daba a sus miembros el nombre de “hijos de la luz”, respecto del resto del mundo, “los hijos de las tinieblas”, están en clara oposición con las enseñanzas de Cristo, que predicaba el perdón y una participación activa en la vida social.  

Sin embargo, es posible, como suponen algunos, que la organización de los fieles de Qumran haya inspirado la de la primera iglesia de Jerusalén. La comunidad y sus enseñanzas tuvieron una vida breve, pues fueron borradas por los romanos en el 68 d.C.  

Más allá de los aspectos religiosos, los manuscritos son de gran importancia para poder reconstruir el panorama de transformaciones intelectuales anterior y contemporáneo del dominio romano en el Próximo Oriente.

 
Los monjes de Qumran

La comunidad monástica de Qumran, en la que los sacerdotes ejercían la justicia y administraban los bienes comunes, tenía las características de una verdadera teocracia. Una regla dictaba normas específicas relativas a la acogida de los aspirantes y al comportamiento de sus miembros.  

Se amenazaba con severas penas a quienes las infringían: desde la pena de muerte a quien osaba pronunciar el nombre de Yahvé hasta la disminución de la cantidad de comida o hasta el aislamiento para las infracciones menores.  

Los fundamentos de la doctrina qumranita eran el dualismo “bien-mal” y el papel mesiánico de la comunidad, destinada a vengar a Israel y a instaurar el Reino de la Justicia. 

El Maestro de justicia 

Entre los manuscritos del mar Muerto, el llamado “documento de Damasco” es el que más contribuyó a desencadenar la fantasía de los eruditos y de innumerables aficionados a la historia.

En el documento se recoge la nueva alianza que Dios habría establecido con sus únicos elegidos, los pertenecientes a la secta de Qumran, unos 400 años después del exilio de los hebreos a Babilonia, a causa de los pecados del pueblo de Israel y de la iniquidad de la clase sacerdotal.  

Fragmento del llamado “documento de Damasco”

Las vicisitudes y el destino de la secta se centran en la figura del “Maestro de Justicia”, un elegido de Dios que, perseguido por el gran sacerdote identificado en general con el de Jerusalén, con su propio sacrificio habría ofrecido a los hombres la salvación eterna.  

La mayor parte de los estudiosos está de acuerdo en considerar que las coincidencias con el Nuevo Testamento son el fruto de un patrimonio espiritual común al judaísmo.  

Un patrimonio que contemplaba la existencia de una figura mesiánica, más allá de la más o menos fundada identificación entre el Maestro de Justicia y Jesús de Nazaret. 


En la imagen principal: 

Parte del rollo del Mar Muerto; número 28a (1T28a) de la cueva Qumran 1. (Museo de Jordania, Amman, Hashimite Kingdom).

3 comentarios sobre “Los rollos del mar Muerto

  1. Estupendo! me encanta leer vuestros articulos. Gracias por publicar esta historia sobre los rollos del mar Muerto. No conocia muchos detalles,
    Saludos

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