Los bronces de Riace

Cerca de la costa jónica, a ocho metros de profundidad, donde el azul turquesa del agua empieza a oscurecerse, un brazo de bronce emerge de la arena de grano grueso y de la grava del fondo.  

El 16 de agosto de 1972, un submarinista, Stefano Mariottini, descubría la primera de las dos estatuas de bronce a unos 300 m. de distancia de la playa de Riace Marina.  

Inmediatamente se avisó a las autoridades, y las estatuas fueron recuperados al cabo de pocos días por el cuerpo de carabineros submarinistas de Messina.  

Una de las primeras imagenes de la  recuperación de los bronces de Riace

Las dos estatuas representan a un joven y a un viejo, y se denominan respectivamente estatua A y estatua B. De una altura de 1.97 y 1.98 metros respectivamente y un peso de 400 kilos (en la actualidad, el peso ha sido reducido a 160 kilos, en virtud de la remoción de la tierra de fusión por parte de los expertos). 

Enseguida resultó evidente que se trataba de dos rarísimos originales griegos; muchos estudiosos concordaron en datar la primera hacia el 460 a.C. y la segunda hacia el año 430 a.C.  

Fue un gran descubrimiento arqueológico, pero también el origen de preguntas de difícil respuesta y de un examen de cuestiones sin resolver. Ante todo, ¿dónde estaban los restos del barco?  

Las investigaciones llevadas a cabo un año después por uno de los arqueólogos italianos más importantes, Nino Lamboglia, no lograron dar con él; sólo se encontraron 28 anillas de plomo, acaso utilizadas para las velas, y una pieza de madera informe, devorada por los organismos marinos, que podría haber formado parte de la quilla.  

Las estatuas conocidas como B y A (el viejo y el joven respectivamente)

Para Lamboglia, los dos bronces fueron echados por la borda para aligerar un casco que corría el peligro de hundirse, junto a parte de las velas; el navío se hundió más lejos, o bien naufragó en la playa. Para otros, los restos fueron destruidos y dispersados por las corrientes.  

En la imaginería popular florecen varias historias: los bronces eran tres, incluso cuatro, dos grandes y dos pequeños, e incluso objetos de anticuario.  

Algunos cuentan que las dos estatuas se recuperaron en realidad de una nave que transportaba una carga de obras de arte, denominada «nave de los bronces», cerca de Fano, y que fueron llevadas a Calabria para desviar las indagaciones (aunque los análisis de las arenas han desmentido este relato).  

Para la gente del lugar, los dos héroes de bronce son San Cosme y San Damián, que a su vez serían la transformación cristiana de los Dioscuros de la religión griega.  

Se desencadenaron discusiones encendidas entre los estudiosos acerca de la procedencia de las estatuas y acerca de la identidad del artista o de los artistas que las crearon.  

Se hablo del gran Fidias, de la escuela le Policleto, de Pitágoras, el gran broncista de Reggio. Por el momento son debates sin solución, dado que, en el siglo. V a.C., en el mundo griego había centenares de escultores y grupos de trabajo, pero los antiguos consideraron dignos de ser recordados en sus escritos tan solo algunos autores de curiosidades o poseedores de raras habilidades técnicas. 


Posible representación del original de las bronces de Riace 

Después de una primera intervención conservadora llevada a cabo por la Superintendencia de Reggio Calabria, los Bronces parten hacia Florencia donde, entre 1975 y 1980, se sometieron a una larga operación de restauración. 

Dos fueron los objetivos principales: la limpieza y conservación de las pátinas externas y el intento de vaciar la tierra de fusión del interior de las estatuas.  

Los restauradores y los arqueólogos pudieron efectuar una «restauración por telemando». Aprovechando las aperturas existentes en las estatuas, se introdujeron en las cavidades sondas con tele cámaras, fibras ópticas para la luz y ablatores de ultrasonidos, con los que se excavó la tierra en su interior; la operación se realizó en un monitor, con visión ampliada.  

Restauración de los bronces de Riace

La restauración permitió descubrir que la tierra de fusión de los dos bronces fue plasmada en estratos sucesivos, que a veces imitan la estructura de la musculatura humana: una “escultura dentro de la escultura”. 

Los exámenes sobre este material, realizados en Roma en el instituto central de restauración, confirman su origen en Grecia, más precisamente en el Peloponeso. 

Los dos héroes aparecen ahora en toda su belleza y vivacidad, con los ojos de piedra y pasta de vidrio, los pezones y los labios rojos de cobre, y los dientes de plata brillante en la leve mueca de la estatua A. 

Se pueden apreciar en todo su esplendor en el Museo arqueológico nacional de Reggio Calabria. 

Video de la recuperación de los bronces de Riace.

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