La Alta y la Baja Edad Media, en Europa oriental, se caracterizaron por la ascensión política de los pueblos eslavos: checos. polacos, serbios, búlgaros y rusos, así como de los lituanos, emparentados con ellos. El predominio bizantino y de pueblos de las estepas eurasiáticas llegó a su fin en este período.  

Los estados orientales europeos iniciaron su marcha ascendente a través de alianzas: Bohemia con Moravia (1029); Hungría con el reino tripartito de Croacia, Eslavonia y Dalmacia (1102); y Polonia con el gran principado de Lituania (1386).  

Surgió un espíritu de bloque reflejado en los intentos de unificar el centro oriental europeo, desde el Adriático y el mar Negro hasta el Báltico.  

Los Anjou de Hungría, los Luxemburgo de Bohemia, los Jagellón de Polonia y los Habsburgo se esforzaron por concretar estos proyectos.

Algunas alianzas nacieron con la diplomacia de los matrimonios, un ejemplo es el pacto que realizaron Polonia y Hungría. Mientras Polonia consolidaba progresivamente su poder, Hungría se configuraba también como gran potencia, al igual que Bohemia, mediante una hábil política matrimonial. 

Como coronación de esta ampliación del poder dinástico por medios pacíficos, a la muerte del rey polaco Casimiro III, en 1370, Polonia y Hungría se unieron en virtud de un pacto de familia: Luis I de Hungría fue elegido rey de Polonia. A la muerte del monarca en 1382, la unión se disolvió y sus hijas Eduvigis y María recibieron las coronas de Polonia y Hungría, respectivamente.  

El esposo de María, Segismundo de Luxemburgo, rey desde 1387, hasta el año 1437, también emperador del Sacro Imperio Romano Germánico desde el año 1433 hasta su muerte, fue quien realmente ejerció el poder en ambos territorios, pero tuvo que enfrentar muchas rebeliones nobiliarias que le impidieron de resistir a las invasiones otomanas. 

Segismundo de Luxemburgo como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico – Obra de Albrecht Dürer

En la reconfiguración de la Europa oriental tuvo una notable participación la gran colonización alemana, que se prolongó desde el siglo XI al XIV. Los efectos de esta colonización, que partió básicamente de la región comprendida entre el Sena y el bajo Rin, se dejaron sentir en el amplio espacio comprendido entre Finlandia, al norte, y Grecia, al sur, donde llegaron la cultura occidental y sus progresos técnicos. 

Los estados balcánicos

Por otro lado, la desintegración del imperio bizantino hizo posible el desarrollo político de los pueblos balcánicos. Bulgaria, Serbia, Bosnia, Valaquia y Moldavia tuvieron una época de encumbramiento.  

Esteban I Nemanja, superó la disgregación política y creó un estado servio unitario. Más adelante, con Esteban Uroš IV Dušan, considerado el Carlomagno de los Balcanes, Serbia conquistó gran parte del sudeste de Europa, convirtiéndose en uno de los reinos más poderosos de la era.
Dušan promulgó la primera constitución del Imperio serbio, conocido como el Código Dušan, probablemente la obra literaria más importante de la Serbia medieval. 


Estatua de Esteban Uroš IV Dušan

Esteban IV, llevó la frontera norte hasta el Danubio y por el sur, el reino abarcaba Albania, Macedonia y el norte de Grecia. Pero a su hijo Esteban V, el último de los Nemanja, le fue imposible controlar las fuerzas disolventes del reino.

Serbía comenzó a dividirse en principados independientes que casi no opusieron resistencia a la acometida turca. En la batalla de Kosovo Polje (Campo de los mirlos) en 1389, a pocos kilómetros de la actual Pristina, fue derrotada, y algunas regiones pasaron a los otomanos. Esto coincidía con la ascensión de Bosnia, que fue independiente bajo Ban Kulin V (1180-1204). Con Esteban Twrtko I (1353-1391). Bosnia vivió su máximo esplendor, pero el reino se desintegró al morir el monarca.

Batalla de Kosovo Polje, de Adam Stefanovic, óleo, 1870

El hundimiento del Imperio bizantino favoreció el expansionismo búlgaro, y el zar Iván Asen II, intentó apoderarse de Constantinopla y hacerse coronar emperador de Bizancio. Pero, a pesar de la victoria en Klokotnica, estos proyectos se frustraron, y el zar búlgaro optó por renunciar a la hegemonía balcánica. A pesar de su decadencia. Bizancio ejerció una notable influencia en el segundo reino búlgaro.  

El Zar búlgaro Iván Asen II , Obra de G. Danchoff.

Mientras que en el siglo XIV Bulgaria era superada políticamente por Serbia, se dibujaba en el ámbito cultural búlgaro una época de extraordinario florecimiento, que en ningún caso pudo ocultar el declive de su estado, que se dividió en dos; con capitales en Widin y Kaliakra. A raíz de su debilidad. Bulgaria no pudo detener el avance turco y se convirtió en provincia otomana. Sólo los principados rumanos de Valaquia y Moldavia se libraron de la arrolladora oleada turca. Aunque si sufrieron pérdidas territoriales importantes.

En la imagen principal: La llegada de los húngaros (húngaro: A magyarok bejövetele; comúnmente conocido como Feszty Panorama o Feszty Cyclorama de Árpád Feszty (1894).

Bibliografia:

Gli slavi nella storia e nella civiltà europea di Francis Dvornik. Dedalo, 1985.

Gli slavi. Storia, cultura e lingue dalle origini ai giorni nostri, Marcello Garzaniti . Carocci, 2013.

El mundo de los eslavos: Introducción a la eslavistica. Enrique Javier Vercher Garcia. Universidad de Granada. (2010)

Por Andy Nicotera

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