Watergate

“No tienes idea de lo que haría a ese bastardo”, Dijo un enojado Richard Nixon a Bob Haldeman en su oficina de la Casa Blanca el 19 de octubre de 1972. Los dos estaban hablando de Mark Felt, que a la época estaba en “pole position” para la silla de director del FBI después de la muerte de J. Edgar Hoover. Felt era el hombre que pasaría a la historia como “Garganta Profunda”, el informante de Watergate en las sombras.

Los orígenes de uno de los casos más famosos de la historia de Los Estados Unidos de América se remontan al 19 de junio 1972, cuando el “Washington Post” publicó un artículo de primera página, que describía cómo el día anterior a las 2.30 de la noche cinco hombres penetraron en las oficinas del Comité Nacional Demócrata, situados en el hotel Watergate en Washington, para colocar micrófonos. Entre los detenidos había un agente de la CIA pero en el momento, aún no se conocían las razones de la intrusión.

En esos días el país estaba en plena campaña electoral, el candidato republicano Richard Nixon, corria por un segundo mandato, con una ventaja importante sobre el candidato demócrata George McGovern.

Baker, McCord, Sturgis, Martines y Gonzales. Los “ladrones” en Watergate

Los periodistas del Post que se encargarían del caso fueron Carl Bernstein y Bob Woodward. Los dos descubrieron de inmediato que James McCord uno de los detenidos, trabajaba para el CREEP, el Comité para la reelección de Nixon, como coordinador de la seguridad. También dibujaron un perfil de la persona detenida, descubriendo que era un ex teniente coronel de la Reserva de la Fuerza Aérea, un ex funcionario del gobierno, ahora retirado.

Durante la noche entre el 20 y 21 de junio, los periodistas, fueron informados por un colega que, en las agendas de dos de los detenidos en el Hotel Watergate, figuraba el numero telefónico de un tal;  E. Howard Hunt Jr. y dos siglas: “W. House y W. H.” .  Woodward entonces decidió ponerse en contacto con Mark Felt, pero el hombre no quiso hacer comentarios. Así que llamó a la Casa Blanca y pidió por Hunt. Su llamada paso por la oficina del  asesor particular  del presidente, Charles Colson, dado que Hunt no estaba allí, se le dijo que contactara con la Empresa de relaciones públicas donde trabajaba.
Woodward le preguntó por qué su nombre figuraba en las agendas de los detenidos, pero él no respondió y luego desapareció en el aire.
El reportero se enteró más tarde de la propia CIA, que Hunt había trabajado allí desde 1949 hasta 1970, además de tener luego la confirmación del mismo Felt, que Hunt era uno de los sospechosos de la intrusión en el Watergate.

Agenda de Bernard Baker

En ese momento, el Washington Post publicó un artículo acusando directamente a Hunt, pero la Casa Blanca se apresuró a negar todo.
Por órdenes de Nixon, mientras, la CIA estaba poniendo palos en las ruedas del FBI, que estaba siguiendo algunos cheques emitidos por un abogado mexicano llamado Manuel Ogarrio, a favor de uno de los detenidos en la noche del Watergate; Bernard Barker, en un banco de Miami.

Así, en julio, Bernstein fue a Miami, de dónde venían todos los ladrones excepto McCord. Con la ayuda de un fiscal local pudo ver las copias de los cheques emitidos por Ogarrio u$s 89.000 dólares más otros 25.000 para Barker. Los dos reporteros luego descubrieron que la suma era parte del dinero recaudado para la campaña del presidente, que había sido dado a Maurice H. Stans, ex secretario de Comercio Nixon y su recaudador de fondos.

El 1 de agosto, el Washington Post publicó un artículo por primera vez sugiriendo un vínculo entre Nixon y el Watergate. Felt se sintió preocupado por el avance inesperado en la investigación y temiendo por su integridad y la de su familia le dijo a Woodward de no ponerse en contacto con él en persona.
Así que en el verano de 1972, Felt contactó Woodward para decirle que ya no deberían utilizar el teléfono para comunicarse, o verse en su casa, pero tendrían que elegir un lugar seguro para los encuentros. Los dos acordaron una señal de advertencia; Woodward debería poner una bandera roja en una maceta de su balcón, colocándola cada vez en una posición diferente. Obviamente las reuniones debían tener lugar de forma esporádica y sólo por razones de peso. A continuación, se verían siempre a las 2.00 de la noche en un garaje subterráneo más allá del puente de Key en Rosslyn, Virginia. Por supuesto Felt le pidió de asegurarse de que nadie lo siguiera.

El también dijo que si tuviera la necesidad de encontrarse con él habría enviado un mensaje codificado en la copia del “New York Times” que recibía Woodward en su casa. Felt aclaró que la información que le entregaría podía ser utilizada, sin nombrar ni la fuente ni el FBI, porque de este modo se hubiera entendido de quien provenía la información.

El 15 de septiembre, el Gran jurado federal acusó a Hunt, al agente del FBI Gordon Liddy y a los cinco hombres de Watergate.

Mientras tanto, Woodward y Bernstein seguían el rastro de los fondos negros usados para la campaña de Nixon, creyendo que habían sido utilizados para pagar a los ladrones de Watergate y yendo hasta el ex secretario de Justicia John Mitchell, quien controlaba dichos fondos. Woodward preguntó de nuevo a Felt sobre la participación de Mitchell, y este se lo confirmó.

Bernstein habló en cambio con Judy Hoback, el contable de la campaña de Nixon, que admitió los numerosos retiros de dinero en efectivo del fondo secreto culpando Liddy y otros de haber recibido sustanciales sumas de dinero. Woodward entonces también se reunió con Jeb Stuart Magruder, subdirector de la campaña para la reelección del presidente, pero este negó de haber recibido dinero en efectivo.

En septiembre de 1972 Bernstein descubrió que al diputado Procurador General del Tennessee, Alex Shipley, se le había pedido de sabotear y espiar a los candidatos presidenciales demócratas. El instigador fue un abogado llamado Donald H. Segretti del cual Bernstein escribió un articulo.

Carl Bernstein y Bob Woodward

La Casa Blanca por su parte, continuaba con sus intentos de bloquear o desviar las investigaciones, incluso asustando también al FBI. Luego Felt dijo a Woodward que había sido John Ehrlichmann, asesor de Nixon en la política interna, que ordeno a Hunt de abandonar la ciudad. Segretti, por otra parte continuo Felt, no había actuado solo y muchas otras personas habían espiado a los oponentes políticos en nombre del presidente. Felt sostenía también, que era necesario insertar el Watergate en un ciclo de operaciones más amplio.

Por lo que 10 de octubre de 1972, el Washington Post publicó un artículo de los dos periodistas que abiertamente acusaban a la Casa Blanca y al CREEP de haber iniciado una campaña de sabotaje y espionaje desde 1971; faltaba menos de un mes para las elecciones.

En los días siguientes los dos reporteros publicaron otros artículos en los cuales demostraban que Segretti había sido encargado de sabotear la campaña demócrata por Dwight Chapin, secretario personal de Nixon. En otro artículo a continuación, demostraron cómo Herbert Kalmbach, abogado personal de Nixon, había pagado a Segretti $ 35.000 dólares entregados por el CREEP, para espiar a los opositores políticos; la Casa Blanca siguió negando. Hugh Sloan, ex tesorero del CREEP, dijo a la prensa que uno de los que controlaban los fondos negros que se utilizaban para financiar el Watergate y otras operaciones de espionaje; era un alto funcionario de la Casa Blanca, y los dos periodistas pensaron que era Bob H.R. Haldeman, el jefe de personal de la Casa blanca.

El 19 de octubre Nixon y Haldeman se reunieron en la Casa Blanca, donde Haldeman le dijo al presidente que había descubierto, gracias a sus fuentes, el nombre de un topo en el FBI, y que el hombre era seguramente Felt.

El 20 de octubre a las 3:00 de la noche, Woodward se reunió con Felt que sin embargo era reacio de dar mas información, tal vez porque sospechaba de haber sido descubierto. Woodward, sin embargo, le dijo que habrían nombrado oficialmente a Haldeman.

Y así, el 25 de octubre, publicaron el articulo en que Haldeman era indicado como la otra persona que controlaba y gestionaba las acciones de espionaje incluyendo el Watergate, citando el testimonio de Sloan a un Gran jurado. Pero al día siguiente el abogado de Sloan negó todo. Más tarde, sin embargo, el propio Sloan había confiado en privado a los reporteros que Haldeman controló el fondo, pero que el Gran jurado nunca le había preguntado nada al respecto.

Al día siguiente, también Felt le confirmo que Haldeman estaba detrás de todo.

En enero de 1973, por su parte, Nixon fue reelegido triunfalmente con una ventaja de 23 puntos sobre el oponente, mientras que el primer juicio por el “robo” en el Watergate, terminó sin la participación de los personajes más importantes, además de los ladrones, Hunt y Liddy.

El 25 de enero, Woodward encontró otra vez Felt, quien le dijo cómo detrás del Watergate, estaban también, Colson y Mitchell. Mientras tanto, el senador demócrata de la Carolina del Norte; Sam J. Ervin anunció a Woodward que dirigiría un comité de investigación del Senado sobre Watergate.

En el mes de marzo, McCord declaró abiertamente un encubrimiento del caso Watergate desde el alto.

En la tarde del 26 de abril, Woodward recibió una llamada anónima desde el Capitolio para informarle que el “New York Daily News” habría publicado la noticia, de que el director en funciones del FBI; Patrick Gray había destruido algunos documentos de la caja fuerte de Hunt en los días posteriores al Watergate. La misma noche Felt dijo a Woodward que habían sido Ehrlichman y John Dean, asesor jurídico del presidente, quien dijo a Gray de destruir esas pruebas. Los dos periodistas escribieron un artículo sobre el tema y al día siguiente Gray renunció.

El 30 de abril, Nixon anunció en la televisión que Haldeman y Ehrlichman habían renunciado.

Felt. por su parte, comunicó en Woodward que la CIA los estaba observando y que la Casa Blanca siguió pagando dinero a los ladrones por su silencio; le comunico también que renunciaría a su cargo en el FBI, cosa que hizo el 22 de junio de 1973. Tres días después, Dean ante la comisión de investigación sobre el caso Watergate, acusó a Nixon de haber participado en las operaciones de ocultación del caso. Más tarde se supo que el presidente siempre había grabado sus conversaciones en la Casa Blanca, pensando que era una buena idea. Pero el castillo de naipes ahora estaba destinado a colapsar.

El 10 de octubre, de hecho, incluso el vicepresidente Spiro T. Agnew renunció tras las acusaciones de corrupción. El12 de octubre, Nixon nombró a Gerald Ford como su nuevo vicepresidente.

A principios del1974, el caso seguía abierto y Nixon estaba cada vez más al borde del precipicio. Había una investigación en curso del Comité Judicial de la Cámara que iba a decidir si se debía o no acusar al Presidente. En ese momento el contenido de las cintas grabadas en la Casa Blanca, eran aún secreto. Pero luego, en julio, el Tribunal Supremo le ordenó de contar todo lo que sabía, además de entregar las cintas. Pero Felt hizo notar a Woodward que las cintas entregadas por Nixon a las autoridades competentes tenían partes faltantes. Casi 20 minutos que hacían imposible averiguar toda la verdad sobre Watergate. Mientras tanto, la Cámara de Representantes inició el procedimiento por Impeachment, acusando al presidente por obstrucción a la justicia, abuso de poder y desacato al Congreso.

Dando casi por cierto que el juicio político iniciado por el Congreso y sabiendo del descubrimiento de las cintas que demostraban que el 23 de junio de 1972 había pedido a la CIA de detener la investigación del FBI sobre el Watergate por falsas razones de seguridad nacional, el 8 de agosto de 1974, Richard Nixon, renuncio a su cargo.

Carta de renuncia de Richard M. Nixon (1974)

 

 

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