Venta de personas en la historia de la China

En la ciudad china de Pekín, vive un abogado de suceso que trabaja para uno de los estudios legales mas importantes de la ciudad, y que en el tiempo libre cultiva una pasión bastante singular; desde hace muchos años, el abogado Ding Hai Wua, busca en cada ángulo de la China objetos históricos especiales; son contratos de venta de seres humanos. En los áticos de las casas de los campesinos pobres, en los mercados de antigüedades o de usados de Pequín o Shanghái. Con bastante dinero y mucha paciencia el abogado ha podido realizar un archivo muy interesante, para reconstruir una dimensión trágica de la historia de la China. Una costumbre secular de los chinos pobres de vender a sus propios familiares y reducirlos a la esclavitud, de vender a sus hijos para trabajar como siervos en los campos de otros, vender las esposas y las hijas como siervas o concubinas. Existe también la variante del contrato de alquiler en el cual un campesino pobre cede su propia esposa a otro hombre por algunos años y luego tiene derecho de recuperarla; con la condición de que en ese periodo la mujer haya dado un hijo varón al otro hombre.

Todos estos contratos son parte de un pequeño museo del horror, son bastante raros porque los signatarios se avergonzaban y trataban de destruirlos apenas posible para evitar que no fueran encontrados por alguien.

La esclavitud fue practicada en China por milenios, probablemente era el método mas común para saldar las deudas de los agricultores; arruinados por las recurrentes calamidades naturales, no era legal y oficialmente fue derogado y puesto fuera de la ley por el emperador Kangxi cuando subió al poder en el año 1654.

El emperador Kangxi deicidio prohibir la esclavitud para calmar las violentas rebeliones de siervos que podrían desestabilizar su dinastía. Pero como demuestra el archivo del abogado Ding, la ley no fue respetada. El comercio de seres humanos en China ha prosperado en todas las épocas y tal vez continua en nuestros tiempos.

Aquellos contratos son testimonios importantes para entender las condiciones de vida del pueblo chino. Por costumbre el vendedor que escribía el contrato debía citar siempre sus motivaciones, los desastres que lo obligan a separarse de un familiar y en algunos casos, incluso a venderse a sí mismo. Y de las breves frases de introducción de estos contratos de venta, se puede entender que la propagación de la practica de la esclavitud no la convertía en una actividad aceptada moralmente, de hecho; se adivina en aquellos pobres desgraciados que se venden a sí mismos o a sus familiares, el escrúpulo moral, el ansia del vendedor de justificarse, y el ansia de convocar una comprensión humana mientras comete un acto indigno.

Entre estos contratos, el documento mas antiguo del archivo del abogado Ding; se remonta a la época del emperador Wanli de la dinastía Ming, del año 1578, el texto de este contrato nos revela que el matrimonio Ma; marido y mujer, deciden de cederse juntos, al señor Xiao; por 15 monedas de plata.

Se puede leer: “Somos victimas de un desastre natural, hemos perdido la cosecha, nos vendemos voluntariamente, luego de la venta, iremos a vivir en el lugar dedicado a las tumbas de los antepasados de la familia Xiao y seremos los guardianes, cultivaremos el terreno adyacente y daremos la mitad de la cosecha a nuestro patrón. La muerte extingue el contrato por lo tanto el señor Xiao será exento de pagar nuestras sepulturas”

Podemos hacer un salto de tres siglos hacia adelante y podemos leer en otro contrato del año 1890, el caso de una madre que debe entregar su tercer hijo; también ella pide que se expliquen los motivos de la venta.

“Los niños lloran día y noche, por el hambre y por el frio, por esto decido de vender el pequeño de tres años, para que los otros puedan sobrevivir. Con esto él deja de ser mío y se convierte en el hijo de Liang que puede cambiarle el nombre y puede tomar cualquier decisión sobre su educación, no existirá nunca mas un contacto entre él niño y yo”

Con estos documentos es posible entender que el hambre en el pueblo chino es ancestral, la lluvia que no llega o llega de golpe en modo violento y provoca inundaciones, las cosechas que también en los años buenos son solo suficientes para la subsistencia, las tasas altísimas y absurdas de los emperadores, las incursiones de los señores de la guerra, la crueldad de los usurarios y por ultimo y sobre todo desde el 1800 en adelante el opio; este crece en China y siembra la miseria algunas veces hasta en las familias de la burguesía. Es decir esta colección de contratos del abogado Ding, es un muestrario de siglos de privaciones y de sufrimientos construido como un mosaico de testimonios, y podemos llegar a épocas siempre mas cercanas a nosotros, en el año 1929, el granjero Dang no tiene ni siquiera el dinero para pagarse un escribano, por esto su contrato esta escrito con una caligrafía cruda de semi analfabeto, esta lleno de errores y es apenas comprensible, escribe:

“Mi vida es miserable, vendo mi cuarto hijo a la familia que puede hacer aquello que quiera, yo pierdo todo derecho y no tendré ninguna relación con el.”

O también en otro contrato se puede leer:

“El marido Liung y la mujer Yan, no están de acuerdo y no pueden vivir juntos” parece, a juzgar de este inicio, un acto de divorcio, pero después el texto cambia; cambia la naturaleza jurídica y cambia también el sujeto, porque de repente se pasa a la primer persona del singular;

“Yo Liung, vendo aquí a mi esposa Yan por 270 Yuan, con la presencia de dos testigos, ningún miembro de la familia, podrá oponerse, después de la venta, mi esposa, queda liberada del deber de llevar mi apellido. Año 1930.”

Como decíamos la lectura de estos contratos, debería ayudarnos a entender que cosa fue la China y ayudarnos también a entender como era la China en los años 30′ cuando inició la revolución comunista, sobre cual terreno de condición social, de miseria maduró esta revolución en China.

Otro aspecto relevante de estos documentos es que; incluso los Chinos pobres, no son realmente iguales entre ellos, los contratos de venta de seres humanos, revelan que la peor suerte es la que toca a las mujeres; compradas y vendidas por padres, maridos, hermanos y hasta suegros que pueden disponer de las mujeres como si fueran una mercadería. En efecto debemos recordar que las mujeres en China, hasta la caída de la dinastía Qing es decir hasta el 1911, no tenían personalidad jurídica, no poseen ni heredan vienes, el nacimiento de una niña, es una desgracia incluso en una familia rica, que esta obligada a entregar una dote importante para su matrimonio. Entre los campesinos las hijas son un peso insoportable, que deben ser vendidas cuanto antes y muchas veces asesinadas al nacer.

La escritora estadounidense Pearl Buck; que creció en China, en su novela “la buena tierra” publicado en 1931, es probablemente la primera a ofrecernos a los occidentales un ejemplo realista de la sociedad patriarcal de costumbres feroces; La China donde en el campo, el matrimonio impone obligaciones muy similares a la servidumbre, donde una vez casada, la joven esposa se convierte prácticamente en una esclava de los suegros más que del marido.

Un país donde a las muchachas de buena familia se impone la regla de los pies vendados, una costumbre antigua y terrible, nacida tal vez por motivos estéticos, se dice también que por motivos eróticos, porque los hombres chinos encontraban mas seductor el pie pequeño, plegado, obtenido a través estos vendajes duros, dolorosos desde los primeros años de vida. Pero tal vez existía otra razón para vendarles los pies; las mujeres se convertían en invalidas, no podían caminar normalmente, era imposible correr, entonces esto las obligaba a estar en su casas.

En la colección del abogado de Pekín; hay un contrato de la China republicana un documento del año 1935. Una esposa abandonada escribe en el:

“Mi marido ha partido hace 11 años para la guerra, no me ha enviado jamás sus noticias, me ha dejado con un hijo pequeño, no tenemos nada para comer, tengo necesidad de casarme otra vez. Me vendo como esposa por 70 dólares de plata, esta es la suma que debo pagar por el rescate a mi suegro a quien pertenezco”

La más reciente de estas cartas legales tiene solamente 71 años, y es el primer caso donde se usan la fotografía y las huellas dactilares para la identificación del sujeto. Este es un documento que tiene una doble utilización; por una lado el señor Wan; compra la muchacha San de 19 años, por otro lado; el mismo contrato sirve; porque el señor Wan quiere registrar la muchacha en la comisaria de policía de la ciudad de Changchun al norte de Pekín, para que la muchacha trabaje regularmente como prostituta, entonces en el contrato; viene indicada la dirección del burdel y el nombre del propietario del mismo. El contrato parece casi un formulario, la muchacha y el comprador marcaron sobre casillas. Debajo de la candidatura para el burdel, esta escrito: “Razón: Pobreza, Familiares: Hermano, Prostitución voluntaria: SI”

Los datos recogidos en estos documentos sirven para entender en que estado se encontraba la china cuando Mao Tse-tung se puso al frente de sus guerrilleros para guiar la lucha armada. La miseria extrema de los campesinos chinos fue seguramente el combustible que hizo estallar la revolución.

Hoy respecto a las condiciones de la China antes de la  revolución, la condición de la mujer, bajo el comunismo y tal vez gracias al comunismo ha tenido algunas mejoras, non son mejoras homogéneas y el destino de la mujer china en el campo, todavía hoy es diferente del de las mujeres de la ciudad. La china tiene el récord mundial de suicidios femeninos, 150.000 suicidios de mujeres al año una mujer china se suicida cada 4 minutos, y la frecuencia de los suicidios en el campo es tres veces más alta que en los centros urbanos. Seguramente por culpa de los abortos selectivos que sustituyeron los infanticidios de niñas del pasado. Hoy en el campo, faltan 40 millones de mujeres, con respecto a la paridad demográfica al nacimiento que hay en la mayor parte de las naciones del mundo, en China hay un gran desequilibrio, este desequilibrio demográfico; con demasiados hombres chinos que no pueden encontrar una esposa, que están condenados a quedarse solteros, hace que vuelvan poco a poco los antiguos abusos.

En la economía de mercado que hoy impera en China, con la abundancia de dinero, las nuevas desigualdades sociales que están germinando con el capitalismo chino, renacen formas de esclavitud, en particular el trafico de niñas, vendidas como esposas o como prostitutas. Según la Organización Internacional del Trabajo, el régimen de Pekín, esconde los verdaderos datos sobre la amplitud de este nuevo comercio de seres humanos, desde la mitad de los años 90′ los activistas por los derechos humanos, han denunciado un negocio de esclavos, de menores de edad vendidos por ejemplo a las fabricas “Lager” en la región del Guangdong.

Las estimaciones oficiales del gobierno chino, admiten que al menos entre 10.000 y 20.000 personas cada año son victimas del trafico de esclavos en China. El 90% son mujeres y niños vendidos de las provincias pobres de Henan, Sichuan o Yunnan, para ser deportados en las zonas más ricas del país, con el propósito de explotarles sexualmente.

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