El servicio sanitario militar en la Primera guerra mundial

El servicio sanitario militar de todos los ejércitos fue  principalmente lo que se reconoce hoy como una de las principales características de la Primera guerra mundial: la falta de higiene, enfermedades ocacionadas por el desgaste y la gran movilización de personal y equipo. Todas estas peculiaridades comportaron a la organización de un sistema de salud sin precedentes en la historia militar europea.

La primera guerra mundial, fue el primer conflicto en el cual las muertes provocadas por heridas, superaron en gran medida las muertes por enfermedad. Hasta ese momento los soldados morían a causa de la fatiga, la carencia de alimentos, la falta de higiene, las epidemias y las enfermedades venéreas; clara demostración de esta tendencia es la guerra civil americana, durante la cual el ejército de la Unión había perdido 96.000 hombres en batalla y 183.000 por las enfermedades.

Esta inversión no se debió a una mejora en las condiciones de vida de los soldados: la quietud en el interior de la trinchera, desgastaban tanto el físico como la mente, durante el invierno las enfermedades pulmonares y el reumatismo cosechaba muchas víctimas, mientras que en verano la muerte se extendió a través de las infecciones intestinales y las enfermedades venéreas.

Aquello que se modificó fue la eficiencia de la organización sanitaria y de la medicina, junto a una mejora de las condiciones generales de vida de las poblaciones que vivían en el siglo XIX.

Al progreso de la ciencia médica, correspondía un avance de la tecnología militar ofensiva, se vuelve más letal y menos “personal”: la bayoneta, el sable y el rifle ya no eran las principales armas ofensivas. De ahí que las principales causas de muerte no fueran ya tanto la enfermedad, sino las heridas.

Propaganda para el reclutamiento de futuros medicos.

A pesar de este cambio de relación, las enfermedades siguen representando un problema grave que, si se descuidaba, amenazaba con volver inútiles enteras unidades. Las enfermedades epidémicas eran una gran amenaza para un ejercito, entre las más frecuentes se encontraban; el cólera, la fiebre tifoidea, el paludismo, la viruela, la meningitis, y, por supuesto, las enfermedades venéreas. Desde las primeras semanas de la guerra el ejército estaba involucrado en una obra masiva de prevención a través de la aplicación de reglas precisas de la higiene y la sensibilización de la población y los soldados.

El primer brote grave fue de cólera que afectó por ejemplo a los soldados de infantería del X Cuerpo del Regio esercito a partir de julio de 1915. En aproximadamente un mes la enfermedad se extendió entre las tropas de línea, detrás de las líneas, y entre la población civil . La crisis termino sólo a principios de 1916 por lo cual el número de infectados en el área de operaciones superó los 16.500 y el número de muertes 4.500.

 

Caja de medicaciones de la Cruz roja. (Museo Internacional de la cruz roja)

 

Las enfermedades venéreas se combatían con una estrecha vigilancia sobre las prostitutas, aquellas infectadas o consideradas como tal se retiraron inmediatamente; desde mediados de 1916 los militares están obligados a someterse a exámenes médicos y se establecieron burdeles controlados por los oficiales médicos.

Durante la guerra hubo varias epidemias de tifus, de viruela y de tuberculosis, y en el año 1918 llego también “La gripe española” o “Gran pandemia de gripe” esta ultima de una inusitada gravedad. A diferencia de otras epidemias de gripe que afectan básicamente a niños y ancianos, muchas de sus víctimas fueron jóvenes y adultos saludables, y animales, entre ellos perros y gatos. Es la pandemia más devastadora de la historia humana, ya que en solo un año mató entre 20 y 40 millones de personas en todo el mundo. Esta cifra de muertos, incluía una alta mortalidad infantil.

Aunque la Primera Guerra Mundial no causó la gripe, la cercanía de los cuarteles y los movimientos masivos de tropas ayudaron a su expansión. Los investigadores creen que los sistemas inmunológicos de los soldados se debilitaron por la tensión del combate y los ataques químicos, incrementando las probabilidades de contraer la enfermedad.

Fue llamada gripe española porque la pandemia recibió una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, ya que España no se vio involucrada en la guerra y por tanto no censuró la información sobre la enfermedad

En Italia por ejemplo; el servicio de salud militar se realiza a través de la creación de un aparato enorme, incluso burocrático y de una intrincada jerarquía de oficinas militares y civiles. En la cumbre de la jerarquía se había colocado el Mando Supremo, de quien dependía directamente la Superintendencia General del ejercito, responsable de todos los servicios y suministros para el ejército en la zona de guerra.

 

Soldados italianos heridos durante la batalla son llevados al hospital de campaña                 (Foto Istituto Luce)

Al comienzo del conflicto la Superintendencia General se conformaba de un estado mayor y de cinco secciones, pero en los meses sucesivos se fue agrandando hasta tener un superintendente general, con una secretaría bajo el cual se encontraban; el jefe y subjefe del estado mayor. De el Intendente general dependían numerosas oficinas y servicios de inspección, recordamos sólo los más importantes: la dirección de transporte; la inspección de las retaguardias y el de la ingeniería civil, la oficina del inspector médico, la delegación de la Cruz Roja y otros.

Menos complejo desde el  punto de vista burocrático, pero sin duda más desde el punto de vista práctico fue la organización de la evacuación y el  refugio de heridos, organizado en cuatro áreas:

– La Zona I, del cuerpo de ejercito. Estaba en el área de operaciones y fue utilizado para el cuidado de la los heridos y enfermos menos graves, pensaba como tales aquellas personas que no requieren hospitalización superior a diez días, y para aquellos que necesitan atención especial de urgencia.

– Zona II, de las intendencias. El área se encuentra inmediatamente fuera de la zona de operaciones, entonces todavía en la zona de guerra, y estaba destinado a estancias de no más de veinte días.

– Zona III, Primer zona de evacuación. Esta área se encuentra en la retaguardia que era la zona más alejada de las operaciones, pero aún incluida en la zona de guerra. Se transportaron a los heridos y los enfermos con necesidad de una hospitalización no mayor de treinta días.

– Zona IV,  Segunda zona de evacuación. El área fue identificada como cualquier parte del territorio nacional, no incluida la zona de guerra. Destinada a los militares que necesitaban curas superiores a los treinta días, pero que por razones profilácticas, se llevaron a cabo inicialmente en la primera zona de evacuación.

Un transporte de la Cruz roja Italiana

La columna vertebral de esta organización militar de salud fueron los ferrocarriles. Los heridos y los enfermos fueron retirados del frente a bordo de los trenes de carga y de pasajeros, automóviles, o los trenes hospital de la Cruz Roja Italiana y de la Soberana Orden Militar de Malta. Con estos medios se organizaba el desplazamiento de los heridos entre las cuatro áreas de salud, a esto se sumaba el transporte de un número creciente de soldados hacia el frente de batalla.

Come paradoja, muchos historiadores sostienen que, de no haber sido por los incesantes esfuerzos de la investigación y de la ciencia sanitaria; la Primera Guerra Mundial habría durado mucho menos tiempo.

 

En la foto principal: Hospital de Oxford, sección de Wingfield en los años de la guerra

 

2 comentarios sobre “El servicio sanitario militar en la Primera guerra mundial

  1. Muy buen trabajo de investigación histórica sobre la organización de tareas sanitarias realizadas durante esta guerra, en mi opinión fue mas cruenta que la segunda por los combates cuerpo a cuerpo y la utilización del gas que producía una muerte tan triste y dolorosa me imagino que la tarea de los médicos y enfermeros de la época fueron hechos casi en carne viva, como experiencia medica les puede haber servido si sus mentes no quedaron atrofiadas ante la visión de tanto sufrimiento, por lo que no justifico la prolongación de esta guerra de ser cierto lo expuesto al final de este trabajo.

    1. Gracias Gerardo, lamentablemente en cada conflicto bélico el llamado progreso de la carrera armamentista, provocaba gran cantidad de desastres y la lucha cuerpo a cuerpo, desde luego no era muy diferente a las guerras de fines del siglo XIX, el servicio sanitario por ende debia progresar y algunos paises lograron hacer grandes progresos, otros buscando esta organizacion no lograron mejorar lamentablemnte.
      Le agradecemos su comentario y lo esperamos para nuevos aportes y sugerencias, esto nos ayuda a aprender y a mejorar. Saludos

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