Las Cruzadas – Jerusalén – Parte 4

Los comandantes cruzados después de conquistar Antioquia, deberían continuar hacia Jerusalén, pero tienen dudas porque es ya verano y moverse en el verano de estas regiones de medio oriente es realmente peligroso. Deciden entonces de quedarse en Antioquia, pero sucederán algunas cosas importantes mientras esperan allí. Por empezar muere el legado apostólico Ademar de Monteilel obispo de Le Puy. Era el que representaba ante los ejércitos al Papa, era también uno de los primeros y mas entusiastas sostenedores de la cruzada.  

La muerte de Ademar tiene consecuencia nefastas, porque priva al ejercito de una referencia moral y espiritual, y por lo tanto los comandantes escribirán al Papa Urbano II, pidiéndole de dejar occidente y viajar a oriente, de ir el mismo a terminar “su guerra”. De todos modos el Papa no partirá jamás hacia Tierra Santa, y en cambio enviará un concilio a Bari, para sostener la cruzada. 

Los cruzados están en Antioquia y empiezan a discutir, y discuten justamente por la posesión de Antioquia. Da una parte Bohemundo de Tarento que fue; como hemos visto en el capitulo anterior, el que ha establecido el pacto con Firuz, para que con la traición de este ultimo se pudiera entrar en la ciudad. Por otra parte Raimundo IV de Tolosa, curiosamente quiere hacer respetar, el juramento que los comandantes cruzados habían hecho al emperador bizantino, según este juramento se debería entonces entregar la ciudad a el Basileus Alejo I Comneno, pero el emperador de Bizancio he cometido un error; porque mientras los cruzados estaban bajo asedio en Antioquia, Alejo I estaba viajando hacia la ciudad con un ejercito de refuerzo, pero cuando tuvo noticias que Kerbogha el Emir de Mosul, estaba cercando a los cruzados en la ciudad y según las previsiones de todos, seguramente los habría derrotado; el emperador de Bizancio dio marcha atrás, en pocas palabras los había abandonado a su suerte.  

Desde el punto de vista de los cruzados esto es alta traición, el emperador había prestado juramento para ayudar y sostener la campaña de los cruzados, y esta retirada es considerada como una enorme traición, con consecuencias muy graves, porque de este modo la cruzada entendida como unidad entre los cristianos de occidente y los de oriente, se desvanece, es decir salta el pacto.  

También otro pacto salta; como sabíamos los cruzados habían intentado una alianza con los chiitas de Egipto. Durante el asedio de Antioquia, algunos hombres del Visir del Emirato Fatimí de Egipto Malik al-Afdal, se acercaron al campo de los cruzados para tratar; se pensaba de dejar la posesión de Jerusalén a los cruzados, pero al-Afdal no estaba convencido si dejarlo como posesión plena o simplemente permitir a los peregrinos cruzados o mejor decir; a peregrinos sin armas, de visitar los lugares santos. Todo este malentendido hizo saltar el acuerdo.  

Tenemos que decir que luego el visir de Egipto aprovechó que los cruzados se encontraban sitiados en Antioquia para conquistar para el Emir de Egipto Ahmad al-Musta’lila ciudad de Jerusalén. 

Jerusalén entre el año 1098 y el 1099 fue conquistada dos veces, los manuales de historia olvidan siempre esta primer conquista chiita de Jerusalén, que mientras los cruzados se defienden en Antioquia y todos los ejércitos sunníes de la región están allí para reconquistar la ciudad; el visir de Egipto musulmán, pero chiita, ha preparado un ejercito y la ha conquistado. 

Es decir que los cruzados que están divididos al su interno, y que han perdido el apoyo de Bizancio, deben además hacer frente a la amenaza chiita, porque no solamente saben que les espera una guarnición bien defendida en Jerusalén, sino que al-Afdal el visir de Egipto, organizará un ejercito para recibirlos bajo las murallas de la ciudad santa. Es decir que los cruzados tienen que moverse rápidamente. Es así que el 13 de Enero del año 1099, Raimundo IV de Tolosa vestido de peregrino, descalzo; deja el campamento cruzado y se dirige hacia Jerusalén, todos lo siguen y la cruzada parte de nuevo. 

La marcha hacia Jerusalén

La marcha es relativamente rápida, porque los cruzados no se detienen a conquistar las ciudades que encuentran en su camino, también porque estas ciudades temerosas de sufrir la potencia militar de los francos, prefieren pagar tributos y ver alejarse la amenaza hacia el sud; que se arreglen los chiitas que han conquistado Jerusalén piensan.  

El 6 de junio del 1099, el normando Tancredo conquista Belén, el ejercito movido por el entusiasmo de esta conquista y la cercanía de la ciudad santa, redobla la marcha.  

El 7 de junio desde el alto de una pequeña colina; ven Jerusalén, es la meta del viaje, del peregrinaje, los que partieron desde occidente, desde Francia, han recorrido casi 4.500 kilómetros, a pie, en años de camino. 

El monte desde donde ven la ciudad santa, es bautizado de inmediato; Mons Gaudi, Monte de la alegría. 

Vista actual de la ciudad de Jerusalén desde el Mons Gaudi.

Jerusalén es puesta bajo asedio de inmediato, la asedian desde le nordeste, siempre fue asediada desde esa parte la ciudad santa, allí se encuentran una doble muralla, Raimundo de Tolosa decide de mover su campo al sud de la ciudad. El comandante de la plaza Iftikhar, tiene grupo de caballería especial para defenderse. El 13 de Junio movidos por el entusiasmo los cruzados atacan, se utilizan escaleras pero son rechazados, deciden entonces de organizarse mejor, y construir máquinas de asedio, pero no hay suficiente madera.  

La madera se encuentra cuando en el puerto de Jaffa a unos 50 kilómetros de Jerusalén, llegan unas naves; entre estas hay dos galeras genovesas, de los hermanos Guillermo y Primo Embriaco, comerciantes genoveses que harán fortunas con las cruzadas. Estos meten a disposición de los cruzados la madera de sus galeras para construir dos maquinas de asedio y un ariete que son posicionadas a norte y a sur de la ciudad. 

Representacion de las Las torres de asedio utilizadas en Jerusalén en 1099 para conquistar la ciudad.

 

El 10 de julio, comienza otro ataque, los cruzados mueven una torre y el ariete siempre al sur, pero ubicada hacia oriente, de esta manera sorprende a los defensores que deben orientar las defensas nuevamente, y en tres o cuatro días de ataques continuos, el primer muro es superado, y poco después superan el segundo, hasta que el 15 de julio del año 1099, hacia las tres de la tarde, los primeros cruzados ponen pie sobre las murallas de Jerusalén, la tradición dice que; dos caballeros procedentes de Tournai llamados Letaldo y Engelberto fueron los primeros en acceder a la ciudad, seguidos por Godofredo de BouillónTancredo y sus hombres. La torre de Raimundo quedó frenada por una zanja pero, dado que los cruzados ya habían entrado por la otra vía, los guardias se rindieron a Raimundo. Apenas los cruzados entran en la ciudad las defensas caen de inmediato.  

Godofredo de Bouillón, entra en Jerusalén. Ilustracion de Gustave Doré

 

Iftikhar con su escolta y algunos civiles entre ellos también hebreos, se refugian en la ciudadela de David, todos los demás buscan refugio, y el refugio mas inmediato es la explanada del templo, la mas grande explanada artificial realizada por el hombre, con pocos puentes de acceso, donde se puede todavía resistir; pero es un error, porque los cruzados la alcanzan e inician la masacre, un baño de sangre marca en este 15 de Julio de 1099, la conquista cristiana de Jerusalén. 

La conquista como decíamos es extremadamente violenta, los defensores buscan refugio en la ciudadela de David o en la explanada del templo, y es propio aquí en la mezquita de Al-Aqsa, que se concentra la masacre más tremenda; las fuentes hablan que la sangre corre come un rio, que incluso alcanza los tobillos de los cruzados, algunos no se detienen allí y dicen hasta las rodillas de los caballos, otros hasta las riendas de los caballos, son imágenes de muerte tremendas que tenemos que conocer y entender mejor, porque este episodio trágico es repetido muchas veces pero no comprendido.  

En esta representación de alrededor del 1200. Arriba: Jesus y la destrucción del templo Jerusalén. En el centro: Decapitación de los Judios. Y debajo: Los conquistadores cruzados de la ciudad, lavan las ofensas recibidas en ríos de sangre

 

Tenemos que decir primero que la masacre de Jerusalén se desarrolla por tres días, por una antigua costumbre; el saqueo de una ciudad conquistada dura tres días, algunas personas no son masacradas dice la fuente; por dinero o piedad humana. Los que están en la ciudadela con Iftikhar el gobernador de la plaza, piden un salvoconducto, piden que los cruzados respeten sus vidas, y Raimundo de Tolosa, da su propia bandera como garantía. También unos 300 civiles musulmanes que se han refugiado en la cúpula de la mezquita de Al-Aqsa, piden la misma cosa, pero la piden a Tancredo, y este se los concede. De todos modos al día siguiente, algunos cruzados bien temprano en la mañana escalan la cúpula de la mezquita y asesinan a aquellos desventurados. La ira de Tancredo es inmensa porque esperaba poder pedir rescate y ganar algún dinero con ellos.  

La ciudad es saqueada, todos toman sus riquezas, se apoderan de las casas, toman posesión de todo lo que para ellos se convertirá en la nueva patria, y luego van todos al santo sepulcro; es la meta del viaje, este largo camino que han iniciado tanto tiempo atrás termina delante al sepulcro de Cristo. Elevando cantos al cielo y lavándose la sangre de la que se han cubierto, se arrodillan y rezan ante el santo sepulcro. La cruzada, este mixto de aventura militar y peregrinaje, de reparación de la ofensa sufrida, termina allí.  

Pero hay todavía mucho que contar, porque es en ese momento que empieza una nueva aventura; La aventura de los estados latinos de tierra santa, y si queréis lo veremos juntos en la próxima entrada de Antares Historia.  

 

 

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