La vuelta al mundo de Antonio Pigafetta

 

La dinastía portuguesa de los Avis, ya en el 1415 con la conquista de Ceuta,  había iniciado a colocar algunas bases en las costas africanas, este era un intento de alcanzar el continente asiático bordeando el continente africano. Por el contrario la corona de España viéndose en retraso con respecto a su rival,  financió a aquellos que como Cristóbal Colón sostenían de poder llegar a la India navegando hacia el oeste.

Como consecuencia de la expedición del navegante portugués Barlomeo Diaz, que a inicios del 1488 dobló la costa africana por vez primera en el Cabo de buena esperanza y del descubrimiento del nuevo continente de parte de Cristóbal Colón en 1492, El papa Alejandro VI asignó con el famoso tratado de Tordesillas en el 1494; A España los derechos de posesión de los territorios al oeste de Cabo Verde y a Portugal sobre los territorios al este.

Sin embargo Vasco Da Gama en el 1498 encontró para Portugal la vía hacia oriente y España aún en el 1519 seguía buscando la suya. En este  contexto de repartos territoriales y de una frenética carrera por encontrar la vía de las Indias hay que colocar la expedición de Magallanes.

Muchos hombres llegaban de la península Itálica para embarcar en nombre de los reyes de Aragón y Castilla. Gente con una tradición naval muy importante. Entre ellos Vespucio, Colón y Pigafetta.

Fernando de Magallanes

Fernando Magalhàes, tal el nombre real de Magallanes era un experto capitán portugués que había pasado al servicio de la corte española, y que verificando las concesiones de los geógrafos de inicios del 1500 con sus propias experiencias en los mares de las Indias orientales; era seguro de llegar a las fabulosas islas de las especies en Oriente, pasando al sur de las Américas.

Hacia 1516, nace el proyecto que propone a Carlos V de España, de alcanzar las Indias navegando siempre en la zona reservada a la corona Española en el tratado de Tordesillas (es decir hacia poniente) y de superar el continente Americano navegando a través aquel estrecho que desde hacia años se buscaba en vano, pero que debería existir al sur del Orinoco.

La posibilidad de poder romper el monopolio comercial portugués y la probabilidad de encontrar una ruta comercial utilizable hacia las Indias era muy importante.

Carlos V sin embargo, no estaba convencido de iniciar una lucha con el rey portugués, que preparaba una expedición similar por obvias razones; además en la corte del rey de España estaban convencidos que las Molucas, primer objetivo de la  expedición, se encontraran en el territorio asignado al Portugal e imposible de alcanzar desde occidente.

Muchos documentos demuestran que Magallanes y Ruy Falerio; cosmógrafo, astrónomo y creador científico de la travesía, debieron sostener duras luchas y solamente con gran dificultad lograron persuadir al “Consejo de Las Indias” de los derechos de España sobre aquellos territorios y de la posibilidad de alcanzarlos desde occidente.

Con  estas oposiciones, se puede entender como fueran innovadoras y poco probables las propuesta de una vuelta al mundo; las ideas medievales sobre la posibilidad de llegar al “fin del mundo” no fueron completamente disipadas, el conocimiento del continente americano era mínimo y la posibilidad de la existencia de un estrecho navegable al sur de las Américas era considerada poco probable.

Además es difícil creer que una potencia como España, que recién a inicios del 1500 comenzaba a tomar conciencia de la importancia comercial presente en los grandes océanos, hubiera aceptado fríamente la posibilidad de establecer relaciones comerciales directas con las Indias, sin retener la expedición elevadamente riesgosa o cuanto menos una locura.

Al mando de la expedición,  después de la muerte de Magallanes, quedó  Juan Sebastián Elcano, un experto navegante que sin conocer el camino de regreso por el Pacifico, eligió navegar por las rutas Portuguesas, bordeando las costas de África. Cuando llego a Sanlúcar de Barrameda en España, el mismo puerto de partida, el 6 de septiembre de 1522, junto a otros 17 compañeros; entre ellos Pigafetta, sobre la única de las cinco naves que habían partido para la expedición; la nao “Victoria”, habían recorrido 14.460 leguas y sin saberlo, llevaban consigo noticias e informaciones de importancia histórica; la prueba mas evidente de la esfericidad de la tierra, de la existencia de un estrecho navegable en el sud América y de la posibilidad de realizar un viaje que muchos consideraban imposible.

Los 18 navegantes que regresaron en la nao Victoria

“Ningún otro viaje, después de aquel de Cristóbal Colón, contribuyó, come este a destruir las tinieblas de la Edad Media,  para ampliar el conocimiento geográfico y cosmográfico”

Si no fuera por Magallanes, no habría Pigafetta. En el sentido que este ultimo tuvo la gran oportunidad de pasar a la historia por ser parte de la tripulación de Magallanes; pero, invirtiendo el punto de vista, podemos decir que si no hubiese existido Pigafetta, tal vez, Magallanes no hubiera alcanzado la notoriedad ni la fama che consiguió cuando su empresa fue narrada por el Vicentino.

De la expedición de Magallanes, sin incluir el informe de Pigafetta, tenemos información fragmentada, incierta y contradictoria. Que consiste en alguna relación oficial, pocas cartas y declaraciones de los supervivientes realizadas en una fecha posterior.

Dado que los documentos mas importantes, aunque insuficientes de esta maravillosa y en cierto modo trágica expedición son:  El diario de a bordo de un piloto anónimo de Génova; tal vez identificado como Juan Bautista de Polvecera y el diario bastante escaso  de Francisco Albo, también él piloto.

Antonio Pigafetta

Como decíamos el mas importante y conocido es el informe de Antonio Pigafetta, de Vicenza, que se alistó como “sobresaliente”, es decir como hombre de armas, que gracias a su preparación cultural, evidentemente superior a la media aunque no elevadísima, le permitían de realizar actividades de una cierta importancia: por ejemplo, en ocasión de las negociaciones con los lideres indígenas locales.

Fiel admirador y gregario de Magallanes, Pigafetta demuestra su compromiso con el portugués, dedicándole en su informe un elogio fúnebre:  “(… si no era por este pobre capitán, ninguno de nosotros se salvaba, porque cuando él combatía, los otros se retiraban a las naves…)”

También hay una reticencia evidente hacia el que más tarde se convirtió en comandante de la flotilla, que parece responder fielmente a Magallanes y el no reconocimiento de los grados adquiridos por los hombres considerados traidores.

De Pigafetta, tras su regreso a España, no existen muchas noticias, y la mayoría de ellas están lejos de ser fiables; se sabe que era invitado en muchas cortes italianas, donde tuvo la oportunidad de contar y dar a conocer sus increíbles hazañas.

A raíz de la difusión de la noticia del milagroso regreso,  el Vicentino fue invitado por el papa Clemente VII, para ir a Roma; en el trascurso de este viaje se reunió en Monteorsi, con el gran maestro de la orden de Rodas, Felipe de Villiers de l’Isle-Adam, que convenció a Pigafetta como Caballero de Rodas, a redactar las innumerables vicisitudes de su viaje en un informe escrito.

Dicho informe, compilado a partir de 1525 gracias a las anualidades concedidas por la orden, fueron dedicadas a Villiers de l’Isle-Adam, y a la memoria de Fernando de Magallanes.
Podemos ver la expedición de Magallanes de dos maneras. Una es la manera idealista que favorecen  los descubrimientos científicos, el deseo de conocimiento y la evangelización.

Pero hay también una manera más materialista, determinista, comercial y política de leer la historia de esta empresa, y en general de todos los grandes viajes del siglo XVI: de hecho, en los análisis de los informes del diseño e implementación de las primeras expediciones de descubrimiento surgen innumerables aspectos egoístas e incluso venales de muchos, si no de todos los protagonistas; además de la arrogancia y la marcada explotación de los nativos.

También es necesario señalar el número de aventureros, de la primera parte del siglo XVI, que actuó bajo la presión de la política o de la búsqueda de poder y prestigio; Esto valía tanto para los individuos como para los estados.

En conclusión, es evidente que, si bien non se deben jamás excluir los motivos políticos o materiales, por otra parte, no se puede ser demasiado ingenuos y ver solamente proyectos virtuosos donde no existen, o lo son en menor modo.

Volviendo a Magallanes y Pigafetta, esta reflexión tiene realmente razón de ser: de hecho, el famoso informe muestra claramente cómo, nuestros dos protagonistas demuestren un amor sincero por el descubrimiento y la verdadera fe en la misión de la evangelización, unidas a un desarrollado sentido del comercio.
La expedición de Magallanes y la narración de Pigafetta no están exentos de contradicciones: era una empresa gloriosa y trágica con tantas demostraciones de auténtico heroísmo, pero no ausente de vergonzosas traiciones.

Tal vez no es el caso de exaltar de forma única los méritos y los aspectos positivos. Los resultados del viaje de Magallanes se mantuvieron casi exclusivamente científicos: el descubrimiento del Estrecho, la revelación de la inmensa extensión del nuevo océano, el descubrimiento de las Filipinas y resultado inesperado; la eliminación de la gran península en el sureste de Asia, que hasta ese momento había estorbado en los mapas, los últimos restos de la concepción ptolemaica de la tierra. De esto también deriva una primer, aunque si embrionaria, vista de la distribución real de las tierras y los mares, y en especial gracias al viaje de la nao Victoria; quedaría demostrado de manera concluyente la esfericidad de la tierra.

Sólo uno de estos resultados habría sido suficiente para asignar a Magallanes uno de los principales lugares entre los que hicieron avanzar el conocimiento del mundo.

Y al lado de Magallanes, Pigafetta quien, como su capitán, sintió también la fascinación de lo desconocido:

“Deliberay far experientia di me et de andare a vedere quelle cose, che potessero dare alguna satisfatione a me medesimo et potessero parturirmi qualche nome appresso la posterità”

(…”Decidí hacer experiencia y parti para ver  aquellas cosas que podrían dar alguna satisfacción a mi mismo y pudieran dejar mi nombre para la posteridad” )

4 thoughts on “La vuelta al mundo de Antonio Pigafetta

  1. Como siempre, concreto e riguroso. Por suerte alguien escribe sin copiar la “normal” historiografia hispana como hacen casi todos. Ademas utilizando fuentes diferentes y originales. Muy agradecida, Continuad asi. Me gustaria mucho si pudierais escribir algun articulo sobre los conquistadores con la misma optica. Gracias
    Nuria

  2. Muy interesante el analisis de la historia, llevandola al momento historico. Muy instructivo y poco usual. Seguid asi, no dejo de leer vuestros articulos. Enhorabuena!
    Llucia

  3. Me interesa la narración completa que hace Pigafetta sobre el viaje de Magallanes alrededor del mundo. LA INFORMACIóN ANTERIOR ES SóLO UNA RESEñA.

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