La victoria de Zeus sobre los Titanes

En un principio fue el Caos; después llegó Gea o Gaia (la Tierra), que generó primero a Urano (el Cielo), y luego el Mar y los Montes.  

De las bodas de Gea con Urano nacieron los Titanes, entre los que estaban Cronos (el Tiempo), Océano, Tetis, Rea y Prometeo. También se generaron los tres Cíclopes, gigantes con un solo ojo, y los tres Hecatónquiros, monstruos de 50 cabezas y 100 brazos.  

Pero Urano odiaba profundamente a sus hijos, y apenas nacían los sepultaba en las vísceras de la tierra. Desesperada, Gea extrajo de su vientre el acero, hizo con él una hoz y la ofreció a sus hijos para que se vengaran.  

Cronos, el más joven, se ofreció para llevar a cabo la empresa, y por la noche, cuando Urano fue a ver a su esposa Gea para abrazarla, lo castró; inmediatamente después, Cronos arrojó la virilidad de su padre, que al caer en las profundidades marinas generó a Afrodita.  

Cronos, castra a su padre Urano – (La castración de Urano – Fresco de Giorgio Vasari. 1560)

Fecundada por las gotas de sangre que brotaron de la herida, Gea parió a las tres Euménides, a los Gigantes, a las Ninfas del fresno y a las Ninfas Melíades, de las que nació una dura estirpe humana.  

De este modo comenzó el reino de Cronos, que se unió en matrimonio a su hermana Rea. Desde aquel momento, y para huir de su destino (perder el trono a manos de uno de sus hijos), Cronos comenzó a engullirlos apenas nacían.

 

Cronos y uno de sus hijos – Giovanni Francesco Romanelli

 Como ya había hecho su madre Gea, Rea meditó la venganza; así, cuando nació su último hijo, Zeus, le dio a Cronos una gran piedra envuelta en paños, que éste engulló, y escondió al recién nacido en la isla de Creta 

Rea entrega a Cronos, una piedra en lugar de Zeus.

Cuando creció, Zeus destronó a Cronos, lo encarceló y liberó a sus hermanos engullidos, pero entonces se desencadenó una tremenda lucha por el dominio del mundo entre él junto a sus hermanos por un lado, y los Titanes, hermanos de Cronos, por el otro.  

Durante 10 años los dos formidables ejércitos de dioses combatieron duramente. Gea decidió intervenir a favor de Zeus y sus hermanos, y les sugirió que liberaran a los Cíclopes y a los Hecatónquiros para que se convirtieran en aliados poderosos.  

Los Cíclopes, que emergieron de las vísceras de la tierra, dieron a Zeus el rayo. Los Hecatónquiros, conducidos al Olimpo desde los márgenes extremos de la tierra, fueron alimentados con néctar y con ambrosía, la comida de los dioses, y en señal de reconocimiento se emplearon a fondo en la lucha contra los Titanes.  

La batalla se volvió a entablar de forma violenta, pero esta vez tuvo un desenlace decisivo: 300 brazos de los nuevos aliados atacaron con 300 piedras a los ejércitos adversarios, y los Titanes fueron derrotados. Una vez encadenados, Zeus los hirió con el rayo y los precipitó a las profundidades del Tártaro, situando como guardias de la inmensa puerta de metal a los tres Hecatónquiros: Gíes, Coto y Briareo.  

¿Qué es La Titanomaquia?

La historia de los Titanes fue narrada por el poeta Hesíodo (s. VIII-VII a.C.) en la Teogonía, un poema que narra la genealogía de los dioses en 1.022 hexámetros. En principio, la mitología debía ser rica en historias sobre las luchas entre dioses (tal como se desprende de algunas alusiones de Homero y de otros poetas antiguos), pero sólo nos han llegado ésta y otra análoga de la lucha contra los Gigantes.  

La caída de los Titanes (Cornelis van Haarlem)

La victoria de Zeus y de los dioses olímpicos sobre Cronos refleja quizá la introducción del culto de nuevas divinidades indoeuropeas que sustituyeron a otras más antiguas, mientras que su lucha contra los Titanes y contra los Gigantes recrea las guerras sostenidas por los griegos contra pueblos bárbaros y feroces. 

 

 

En la imagen principal: Zeus fulmina a los Titanes. Pintura de Perin del Vaga (1501-1547). Génova, Palazzo Doria

 

 

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