La noche de Austerlitz

La noche del primero de diciembre de 1805 en Moravia hace mucho frio, en la llanura que luego será famosa, como la llanura de Austerlitz, alrededor de las débiles fogatas de vivac, se encuentran amuchados los soldados franceses que se preparan a la batalla.

Intentan dormir, han comido algo, se cubren del frio un poco, como han aprendido en esta campaña que dura ya desde hace un par de meses. De pie se encuentran solo los centinelas, que caminando un poco intentan apaciguar el frio. Han distribuido un poco de alcohol, todos han bebido, pero se sabe; es una leyenda que alcohol quite el frio, en la extraña luminosidad de la noche un poco entre el fuego y las estrellas, y entre la oscuridad que produce la bruma, pasa un grupo de hombres a caballo, los soldados que están sentados por tierra, se giran para mirar, tienen el ojo entrenado, entienden que se trata de caballos hermosos, por delante van algunos oficiales, luego un hombre pequeño que cabalga un bellísimo caballo blanco, a su alrededor otro reducido grupo de oficiales, y detrás otro de cazadores a caballo de la guardia.

Están cubiertos con capas, también ellos tienen mucho frio, pero son todos oficiales que visten uniformes bellísimos, con plumas, cada tanto una capa se abre y deja ver las decoraciones, los alamares; son oficiales que se preparan para la batalla, hay que vestirse bien para la batalla, porque los soldados tiene que reconocer a sus oficiales y también su prestigio está un poco ligado a como van vestidos.

Los centinelas, son tal vez mas curiosos que los hombres que están en el suelo, que duermen o intentan dormir y que son casi molestados por el paso de estos hombres a caballo, aunque si realmente no es muy fácil dormir, la noche anterior a la batalla, muchos están preocupados y lógicamente no pueden dormirse y además se duerme en tierra con un poco de paja que los separa del suelo gélido de la Moravia.

Alguno de los centinelas; tal vez sea un veterano, uno de los tantos soldados franceses de aquellos años que han combatido también en la campaña de Italia, y que con su curiosidad al final lo reconoce; el hombre sobre el caballo blanco es Napoleón, y entonces grita: “Vive L’Empereur!” Un grito que renvalsa en la noche, alguno se pone en pie por la curiosidad, tiene al emperador cerca, no estamos en los años de la televisión, ver al emperador, es algo raro incluso para sus soldados, muchos comienzan a ponerse de pie, y los gritos pasan de un grupo al otro: “Vive L’Empereur!”, todos comienzan a despertar o al menos a animarse, después de todo ¿Quién duerme antes de la batalla?

La pequeña comitiva, se detiene porque los soldados le cierran casi el paso para intentar de ver a su emperador; “Vive L’Empereur! Vive L’Empereur!” La poca paja que se había encontrado para hacer un pequeño colchón, es encendida para hacer antorchas, todo el campamento francés, imaginamos a lo largo de algunos kilómetros, son casi 70.000 hombres tal vez un poco más, se levantan en la noche.

Los austro rusos, de frente se preocupan, porque ven el movimiento, los ejércitos de la época napoleónica no combaten de noche, pero puede suceder algo, tal vez los franceses se retiran o se mueven, sienten la multitud de hombres que gritan, y entre ellos está Napoleón, que en medio a todo este ejercito; que a la vigilia del aniversario de su coronación como emperador continúan gritando; “Vive L’Empereur!, todas las voces de sus soldados, del ejercito más hermoso que haya tenido y tal vez el más bello que tendrá jamás, que lo saludan.

Es la noche anterior a la batalla de Austerlitz, muchos años después, en el exilio de Santa Helena, el emperador lo recordará como el momento mas hermoso de su vida.

 

 

En la imagen de cabecera: Los preparativos para el combate, el campamento de Napoleón en la víspera de Austerlitz, primero de diciembre 1805 – Obra de Louis-François Lejeune

2 comentarios sobre “La noche de Austerlitz

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