La Italia lombarda y bizantina

Bizancio dominó todo el territorio de Italia desde la victoria contra los ostrogodos en el año 553 hasta la invasión lombarda iniciada en 568.  

Las tropas lombardas del rey Alboino penetraron, a través del Friuli, en el norte de Italia, donde su participación como mercenarios bizantinos contra los ostrogodos les otorgaba un buen conocimiento del terreno.  

Constituidas en bandas guerreras dedicadas al pillaje, destruyeron la obra de conservación de la romanización que habían realizado ostrogodos y bizantinos, y fueron arrinconando a estos últimos en las ciudades.  

Los lombardos, que nunca consiguieron conquistar toda la península, se instalaron en la llanura del rio Po (a partir de entonces llamada Lombardía) y ocuparon Milán y, en 572, Pavía, futura capital del reino.  

Un grupo se dirigió hacia la Galia, donde fueron detenidos por los francos. Más tarde avanzaron hasta Toscana y Lacio, y fundaron los ducados de Spoleto y Benevento en el año 579 aproximadamente. 

Cristo en la gloria, detalle del altar de Ratchis, duque lombardo; siglo VII

La Italia bizantina quedó reducida a Liguria, las costas de Istria y Véneto, Romania (donde estaba situado el exarcado de Ravena, centro del dominio bizantino en la península), el ducado de Roma, Nápoles, Apulia, Calabria y Sicilia.  

Pese a ello, la conquista lombarda continuó: durante el reinado de Rotario (636-652) se tomó Génova; en el reinado de Liutprando (712-744) se ocupó Sutri (en el ducado de Roma) y Bolonia (en el exarcado): y durante Astolfo (749-756) se conquistó Ravena, en 751. 

Cuando los árabes ocuparon Sicilia (que no dependía de Ravena. sino directamente de Constantinopla), los dominios bizantinos en Italia quedaron reducidos a Apulia y Calabria. 

El reino lombardo 

La incursión militar lombarda fue. al mismo tiempo, acompañada por una ola migratoria de diversos pueblos germanos, búlgaros y sármatas. aunque predominaban los propios lombardos.

Los asesinatos del rey Alboino en el 572 y de su sucesor, Cleifi, en 575, abrieron un periodo de interregno en el que los lombardos fueron gobernados por una confederación de unos treinta duces que, celosos de su independencia, no eligieron sucesor de rey alguno, más preocupados por continuar con los saqueos que por organizar los territorios, desposeyeron a la aristocracia terrateniente ítalo-romana, que en parte emigró a Bizancio.

Asesinato de rey lombardo Alboino – Charles Landseer

Sólo la amenaza bizantina, aliada con los francos. logró decidir a los duques a restaurar el régimen monárquico con la coronación del rey Autario (584-590).

Los lombardos tributaron a los francos hasta la paz conseguida por Agiulfo (590-615), que afianzó la monarquía al devolver las tierras confiscadas a la aristocracia ítalo-romana, aliada a la monarquía desde entonces, ayudó también que la corte lombarda adoptara el catolicismo. 

La monarquía lombarda restaurada ejerció un dominio efectivo en la mitad norte del reino, la más poblada, mientras que los ducados situados al sur, Spoleto y Benevento, se mantuvieron más o menos independientes de la autoridad del rey.  

Durante el reinado de Rotario (636-652) se redactaron en latín las Edictum Rotharii, en 643. que convertían en código el derecho consuetudinario lombardo, aunque bastante romanizado. 

Pese a la conversión de la corte al catolicismo durante el siglo VI, entre la población coexistió con un paganismo disimulado de fe arriana. Las ciudades lombardas tenían dos obispos, uno católico y otro arriano. 

También se mantuvo la separación de las élites ítalo-romanas y lombardas, a las que les estaba reservado el ejército. La fusión de dichas élites, así como La conclusión del proceso de conversión de los lombardos al catolicismo, fueron llevadas a cabo durante el reinado de Liutprando (712-744), quien además sometió a los ducados de Spoleto y Benevento, atacó el ducado de Roma, aunque al fin cedió ante el papa, a quien donó la ciudad de Sutri (728), lo que inició el poder temporal del papado.  

Astolfo (749-756), su sucesor, terminó con el dominio bizantino en Italia central al conquistar Ravena en 751. A continuación, las tropas lombardas se dirigieron de nuevo hacia Roma, pero esta iniciativa resultó fatal.  

Ante la amenaza lombarda, el papa Esteban II pidió ayuda al rey franco Pipino el Breve (753), invocando la polémica donación de Constantino, un documento muy probablemente falso que cedía al papado la dudad de Roma.  

Tras la campaña de los años 753-754, Pipino el Breve obligó a los lombardos a reconocer la supremacía franca y a “devolver” sus conquistas de territorios bizantinos al papado, decisión que dio origen de los llamados Estados Pontificios, que perduraron en Italia hasta 1870, cuando el país se convirtió en un estado nacional.  

Desiderio (756-774), sucesor de Astolfo, al término de su reinado intentó la reconquista de los territorios perdidos y, pese a casar a su hija con Carlomagno, ello no evitó que éste acudiera en 773 en ayuda del papa. Un año después cayó Pavía, con ello el reino lombardo desapareció y su territorio quedó sometido al Imperio carolingio. 


 
Bibliografía:

Historia Langobardorum – Paulus Diaconum 

Carlo Troya, Giovanni Minervini,  Codice diplomatico longobardo dal DLXVIII al DCCLXXIV: con note storiche, Napoli, Stamperia reale, 1855 

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