La Cisterna Basílica de Estambul

En el corazón de Estambul, hay un pequeño edificio, que esconde un verdadero tesoro, uno de los lugares más sugestivos del mundo, la cisterna basílica

Los turcos lo llaman “Yerebatan Sarayi” algo así como: palacio inundado, pero en realidad es una gran cisterna.

De hecho, más que una cisterna para almacenar el agua, se ve como un hermoso edificio de altas y numerosas columnas, inundado por ella.

En las guías se le llama también la “Cisterna Basílica” porque se encuentra donde una vez hubo una basílica romana.

Fue el emperador bizantino Justiniano que ordenó su construcción en el siglo VI d.C. junto con otros grandes tanques que debían garantizar el agua necesaria para la ciudad de Estambul, que en ese momento se llamaba Constantinopla.

Para los habitantes de Constantinopla, Justiniano y los emperadores que lo precedieron; llegaron a construir cuatro grandes cisternas, para asegurar que el agua no faltara jamás.

La basílica cisterna: mide 140 x 70 metros, unos 9.800 metros cuadrados; todo el espacio se divide por 12 filas de 28 columnas, por un total de 336 columnas. Sobre sus capiteles se apoyan las bóvedas de ladrillo, justo por debajo de las calles de la ciudad.

La cisterna podía contener hasta 100.000 toneladas de agua, que correspondía, sólo a una décima parte del agua almacenada en el sistema hídrico de Constantinopla.

El agua llegaba con un acueducto desde las afueras de Estambul; un lugar llamado bosque de Belgrado, una zona que se encuentra al norte de la ciudad.

La cisterna funcionó durante mucho tiempo y luego fue olvidada. Sólo la mitad del 1500, un erudito francés llamado Pierre Gilles, la descubrió porque notó que los habitantes de esta parte de la ciudad, recogían agua de algunos pozos que se encontraban por las calles o en el interior de sus casas.

Gilles comenzó sus exploraciones y alguien le mostró una pequeña puerta en el patio de una casa, que daba a unas escaleras muy oscuras, armado sólo con una linterna, bajó un escalón tras otro y se encontró en un gran espacio subterráneo donde había agua. Con un pequeño bote y a la  luz de las antorchas, logró medirla y admirar los cientos de columnas que sostenían el techo de la cisterna.

Vista de una exploración de la Cisterna Basílica en 1838

Desde entonces han sido muchos los viajeros y estudiosos que la han visitado, de todos modos hasta finales de los años ochenta todavía no se había convertido en el destino turístico que es hoy.

Visita a la Basílica Cisterna en los años cuarenta del siglo XX

Otra particularidad son las dos enormes cabezas de medusa, utilizadas como base para apoyar dos de los pilares de la cisterna, una de ellas esta apoyada de lado como si una de sus mejillas reposara sobre el suelo y la otra colocada cabeza abajo.

 

Antes de ser colocadas como bases para las columnas de la cisterna, probablemente adornaban el arco monumental dedicado a Constantino, que se encontraba cerca y que luego fue desmontado para reutilizar algunas de sus partes.

Hoy en día la Cisterna Basílica es uno de los destinos más populares de Estambul; cada día cientos y cientos de personas hacen la fila para visitarla.

Los peces. únicos habitantes de la basílica cisterna

Las columnas fueron iluminadas y es posible caminar sobre una pasarela que permite ver el agua aunque poco profunda y poblada de peces.

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