La batalla de los altiplanos – La Strafexpedition

La batalla de los altiplanos de Asiago, durante la primera guerra mundial, fue uno de los escenarios mas cruentos y poco conocidos de este conflicto, intentaremos con esta y otras entregas, conocer un poco más lo sucedido en el frente italiano, dejado este; en segundo o tercer lugar por los historiadores, y del que se conocen y se honran muy poco, el valor y la entrega de miles de personas que allí lucharon y sacrificaron sus vidas.

Entre el 15 y el 26 de junio 1916, Austria-Hungría provocó la primer ofensiva a gran escala, contra el sector Trentino del frente italiano. No existían precedentes de una acción de tan vasto alcance realizado en territorio montañoso. Aproximadamente 380.000 soldados, compatibles, dependiendo de la fuente, de poco más de 1.000 a 1.500 piezas de artillería (entre los que había tres temibles obuses de 420 mm), habían logrado sorprender a las tropas italianas que no esperaban la ofensiva y estaban poco preparadas. Había pasado menos de un año de la entrada en guerra de Italia.

Reparto austriaco en la Strafexpedition

Si bien el cambio de frente no había sorprendido a la monarquía Austriaca, la apertura de las hostilidades de los italianos contra el Imperio de Austria-Hungría se vivió como una puñalada en la espalda. La ira por el incidente degeneró en violencia contra los súbditos italianos, como las registrados en Trieste en conjunción con la declaración de guerra. En la Navidad de 1915, las potencias centrales se reorganizaron ofensivamente explotando las victorias obtenidas en el frente oriental y en los Balcanes. Conrad von Hötzendorf, jefe del estado mayor Austrohúngaro, pensaba que Italia era el único enemigo que se podía plegar con una acción decisiva. De hecho, el frente italiano estaba profundamente desequilibrado. Los planes de Austria-Hungría contra Italia preveían desde el 1908, atacar la zona de Trentino, pero el Imperio, empeñado en casi todas sus fronteras, no tenía las tropas necesarias para llevar a cabo la operación de forma independiente.

El general Conrad von Hötzendorf

Von Hötzendorf pidió varias veces apoyo al Jefe del estado mayor alemán, el  general von Falkenhayn para llevar a cabo la ofensiva en el “Tirol del Sur”. Las motivaciones de los continuos rechazos alemanes; eran muy precisas: el frente italiano no era decisivo en el conflicto. Por otra parte los alemanes planeaban al mismo tiempo la ofensiva en Verdún, que en sus planes habría quebrado a los franceses. Curiosamente, en el lado italiano, Cadorna no creyó jamás en una posible ofensiva en el sector Trentino, por razones similares a las exhibidas por von Falkenhayn.

Von Hötzendorf, sin el apoyo aliado, decidió atacar trayendo tropas desde la región de Galitzia en la actual Ucrania y del sector del Isonzo. Los preparativos comenzaron en febrero, con fecha límite prevista para el 11 de abril de 1916. La red ferroviaria del Tirol, aunque válida, no era sin embargo capaz de soportar un gran movimiento de hombres y materiales. Este factor se añadió al clima: el tiempo fue inclemente y bloqueo de vías férreas con abundantes lluvias y nevadas. El 15 de mayo, alrededor de un mes después de lo previsto, todo estaba listo. Mientras tanto, los rumores de una próxima acción a gran escala fueron filtrados tanto por los desertores austrohúngaros que por el servicio de inteligencia italiano. Fue por esta situación que apareció la palabra Strafexpedition (expedición punitiva), nunca utilizado en un contexto oficial. Evidentemente, el nombre no oficial circulaba entre las tropas austriacas, mientras que en Italia el término ganó fama sólo después del final del conflicto durante la era fascista.

Luigi Cadorna

Cadorna, que no cree en estos rumores, había planeado de todos modos, de hacer retroceder la línea de las posiciones defensivas. Durante una inspección realizada el 26 de abril, descubrió que sus órdenes habían sido eludidas por el general Brusati. Este último, comandante del Primer Ejército, había intentado sin éxito de ocupar las cimas y los sectores pertinentes para hacer frente a un posible ataque austríaco sin perder terreno. Cadorna, sólo seis días antes de la ofensiva, exonera del comando a Brusati. El 15 de mayo, los austrohúngaros, con el apoyo de una solida línea de fuertes, y una formidable artillería, abrumaron las posiciones italianas que luego fueron ocupadas por la infantería. Pronto cayeron puntos estratégicos fundamentales tales como el altiplano de Tonezza y Bocchetta Portule; decisivos para el control del altiplano de Asiago.

 

A finales de mayo; se habia perdido Monte Cimone junto a las ciudades de Asiago y Arsiero: culminado el ataque, el 3 de junio con la conquista austrohúngara del Monte Cengio, enérgicamente defendido por los Granaderos de Cerdeña. A pesar que los encuentros, no disminuían en intensidad (por ejemplo los producidos en los montes Fior y Lemerle), la ofensiva paralela de Brusílov en Rusia, obligó al estado mayor austrohúngaro a transferir tropas y artillería nuevamente en Galitzia. Fue el general Luigi Cadorna, que pidió ayuda a los aliados rusos, además de pedir ayuda, había hecho confluir las reservas y otros refuerzos desde el frente del Isonzo. La feroz resistencia italiana, a pesar de la constante inferioridad de la artillería, se las arregló para frenar la ofensiva enemiga justo en la llanura a las puertas de Vicenza. Los soldados italianos no creían a sus ojos cuando descubrieron que la onda austrohúngara retrocedía. La inmediata contraofensiva, sirvió para recuperar muchas de las posiciones perdiidas incluso un mes antes. El ataque que tanto había planeado von Hötzendorf había sido contenido y rechazado. Muy cerca de la llanura se había evitado el desastre.

La Cima del Monte Cengio

Aunque si el frente italiano en Europa se considera secundario, el fracaso de la Strafexpedition comportó consecuencias primordiales: Brusílov, gracias a la imposibilidad del Imperio Austrohúngaro de controlar todos sus frentes, se llevó una victoria decisiva que socavó los cimientos del ejército imperial. Alemania, viendo las graves condiciones en las que se encontraba su aliado, se vio obligada a ayudarlo quitando tropas del frente occidental para tapar los agujeros abiertos en el Este. En Italia, además de las enormes pérdidas, la resistencia hasta el final ofrecida por las tropas italianas, no había podido resolver los problemas al interno del Regio Esercito. Estos problemas surgirían trágicamente un año y tres meses más tarde en Caporetto.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.