La batalla de Sedán (1870)

A partir de 1860, Prusia, el más poderoso de los estados alemanes, inició una política agresiva para acrecentar su influencia en Alemania y excluir la de sus dos principales vecinos; Francia y Austria. 

En 1866 los prusianos derrotaron a los austríacos en Sadowa, lo que confirmó la supremacía prusiana en Alemania. Surgió un proyecto de Confederación de Alemania del Norte cuyo objetivo era reducir la intervención de Francia en los asuntos alemanes.  

Otro proyecto consistía en introducir un príncipe Hohenzollem en el trono de España, con la intención de colocar a Francia entre dos potencias enemigas. Las susceptibilidades francesas ocasionaron la movilización. 

Francia inicio de las hostilidades el 19 de julio de 1870. Como los acontecimientos iban a probar, la Francia de Napoleón III, que se vanagloriaba a menudo de sus hazañas militares, no estaba en condiciones de iniciar una gran guerra mientras que, al otro lado del Rin frente a Alsacia y Lorena, Prusia alineaba más de 380.000 hombres bien armados. 

El 1 de agosto, el Emperador se encontraba a la cabeza de 250.000 hombres mal dispuestos para el combate. Pero, confiado en el proverbial élan (impulso) del soldado francés, dio la orden de penetrar en territorio enemigo.  

Sería el primero de una serie de errores que iban a conducir al desastre de Sedán. Los franceses fueron, vencidos en North, en Spicheren, en Mars la Tour, y después, el 18 de agosto, en Gravelotte.  

La guardia prusiana en la batalla de Sedán

El ejército del mariscal Bazaine se vio forzado a replegarse hacia el campo fortificado de Metz, donde 15.000 prusianos lo rodearon.  

Después de North, MacMahon, retrocedió 240 km hasta Chalôns, donde Napoleón III vino a reunírsele.  

El 20 de agosto, el ejército de ChaIôns estaba formado. En París, el gobierno decidió que debería incorporársele Bazaine, quien forzaba el sitio de Metz y se dirigía hacia el norte.

El Emperador aceptó el plan, MacMahon se puso entretanto en marcha hacia el nordeste, en dirección a la frontera belga, en un intento de evitar a los prusianos. Debía atacar inmediatamente en dirección al sur para reunirse con Bazaine.  

Los prusianos sacaron pronto partido de este torpe plan y enviaron su 3° Ejército y el ejército del Mosa al norte para que tomasen Francia en una maniobra de tenaza.  

El 30 de agosto, en Beaufort, los prusianos, a las órdenes de Moltke, sorprendieron al ejército francés que perdió 5.000 hombres y 40 cañones. MacMahon se replegó a Sedán.  

El 31 de agosto, el ejército de Chalôns ocupaba Sedán y sus alrededores, un triángulo comprendido entre los ríos Mosa, Floing y Givonne.  

La posición se encontraba rodeada de colinas, emplazamiento ideal para las baterías prusianas. Al amanecer del 1 de septiembre se desencadenó el ataque. Los alemanes disponían de 90.000 hombres más que los franceses.  

Estaban equipados con el viejo fusil de aguja Dreyse de 1841, pero contaban con una poderosa artillería, los cañones Krupp estriados de retrocarga.  

Los franceses estaban armados con fusiles Chassepot, de alcance doble al del Dreyse, viejos cañones de avancarga y también con la mítrailleuse o ametralladora, que podía disparar 125 proyectiles por minuto.  

Desgraciadamente, esta nueva arma se había mantenido tan en secreto que los oficiales no sabían cómo emplearla de forma verdaderamente eficaz. En esta circunstancia, fue la artillería prusiana quien dominó la batalla y determinó el resultado. 

En las primeras horas de la acción, MacMahon fue herido y cedió el mando al general Ducrot. Consciente de que su situación no le permitía abrigar esperanza, decidió asegurarse una línea de repliegue antes de que los prusianos terminasen el cerco.  

Pero cuando el general Wimpffen llegado la víspera, conoció este proyecto, presentó órdenes escritas del ministro de la Guerra autorizándole a tomar el mando en caso de incapacidad de MacMahon.  

En el espacio de poco más de cuatro horas, el ejército de Chalôns había tenido tres comandantes en jefe. Wimpffen renunció al repliegue y se jactó de arrojar al enemigo al Mosa en dos horas. Su plan no tenía ninguna posibilidad: la artillería prusiana se reforzaba constantemente y provocaba ya terribles estragos. 

Hacia las 11 de la mañana los prusianos consumaban el cerco y se reunían al norte de Sedán. Aunque el Emperador pensó en una posible rendición, se decidió intentar romper el cerco enemigo hacia el norte por la ciudad de Floing, la división de caballería del general Margueritte sería la punta de lanza de la operación, sostenida por la infantería de Ducrot.  

La carga de la Brigada Margueritte durante la Batalla de Sedan, en agosto de 1870. de Gaston Claris

Pero Margueritte cayó muerto antes de haber terminado el reconocimiento de las líneas contrarias. El general Gallífet tomó su lugar y condujo tres cargas heroicas contra Floíng, Después de la tercera, como lo que quedara de las escuadrones se retiraba, los oficiales prusianos detuvieron el fuego para dejarlos marchar.  

No había ya más salida. El Emperador mandó izar la bandera blanca. Al principio Wimpffer intentó negarse, pero como no había podido obtener un refuerzo suplementario, se resignó a la derrota.  
El emperador se rinde con todo el Ejército de Chalôns a Moltke y a Otto von Bismarck.

Los alemanes consiguieron una importante victoria. Habían padecido menos de 9.000 bajas, mientras que los franceses perdían 17.000 hombres, 104,000 prisioneros, toda su artillería y todos sus pertrechos.  

La consecuencia más importante de la batalla de Sedán fue que en enero de 1871, las victoriosas fuerzas prusianas consiguieron la rendición de la ciudad de París.


Otto von Bismarck escolta al emperador Napoleón III, luego de su rendición. 

De este modo, la capital francesa, árbitro y centro de la política en el continente europeo durante dos siglos, dejó el puesto a Berlín, que detentó esa supremacía hasta la conclusión, desfavorable para Alemania, de la Primera Guerra Mundial.  

La capitulación de París propició la proclamación de la Comuna, en marzo, con un gran saldo de vidas, en tanto que en virtud del tratado de Frankfurt, Francia hubo de indemnizar a Alemania con 200 millones de libras, dar a ésta un trato de favor en las relaciones internacionales y conseguir la anexión de las regiones de Alsacia y parte de Lorena. 



Napoleón III. en el campo de batalla de Sedán por Wilhelm Camphausen


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