El frente alpino y la guerra blanca

Hablaremos del Frente alpino y la Guerra blanca, durante la primera guerra mundial en el norte de Italia. Entre el 1915 y el 1916, Italia experimentó el primer invierno de la guerra. El frente italiano tenia peculiaridades desconocidas, tanto para la larga línea del frente occidental, como para las vastas llanuras del frente oriental. Este frente estaba casi en su totalidad compuesto de montañas, con la única excepción de la región del Isonzo. De hecho; mientras que en este último se consumaron las más sangrientas batallas, a lo largo de los Alpes se producía lenta pero trágicamente, una masacre: cuya causa principal, era el territorio, antes que el hombre.

Guerra blanca, es el nombre que identifica la guerra de alta montaña, en  condiciones climáticas y territoriales extremas, en las que un enemigo insidioso, la muerte blanca de hipotermia, se insertó en la disputa entre los dos ejércitos.

En vísperas del conflicto, los estrategas militares estaban de acuerdo en que, en caso de guerra, las montañas permanecerían como “tierra de nadie”. Pocos podían imaginar que enfrentamientos importantes o con una posible importancia estratégica podrían tener lugar entre el montañas escarpadas, pasos de gran altitud y crestas rocosas. Los pocos intentos realizados antes de la guerra, por parte de algunos escaladores para demostrar que incluso una posición alpina de alta cuota podría ser violada, resultaron ser poco más que hazañas de montañismo, que no tenían importancia estratégica.

A pesar de todo, con el estallido del conflicto se creó un frente de montaña. El frente se extendía desde el paso de Stelvio y a través de los Alpes orientales, descendía a lo largo del valle del rio Adigio hasta tocar las estribaciones de los Alpes y finalmente, volvía a subir  a lo largo de las Dolomitas, Comelico y los Alpes Cárnicos. Se trataba de un frente tan amplio como inmóvil, cuyas operaciones más significativas se han producido alrededor de los grupos montañosos de Ortles, Adamello y la Marmolada.

Patrulla de “Alpini” en el Adamello

Por muchas razones, la Guerra blanca representaba un caso especial, en comparación con los diferentes frentes de la Primera Guerra mundial. Las condiciones climáticas y geográficas no permitieron grandes batallas de masas como en el Frente Occidental. En gran parte, la guerra de montaña se redujo a una batalla de materiales. los principales protagonistas eran la artillería y las minas, que estaban destinadas a debilitar las defensas enemigas y a permitir la poco probable penetración en algunos sectores del frente. Se luchaba con asiduidad por la conquista de una cima o una posición estratégica. Estos enfrentamientos dejaron una marca indeleble en el territorio, como lo muestran las heridas aún visibles en el Col di Lana y sobre el monte Lagazuoi, donde la guerra de minas ha desfigurado permanentemente las montañas.

Galerias del Lagazuoi
Posición defensiva sobre el Lagazuoi

Para este nuevo tipo de guerra fueron movilizadas nuevas tropas especializadas en la guerra de montaña, por parte de los italianos; Gli Alpini y en la otra parte del frente, los austriacos movilizaron los Kaiserjäger y los Landsturm. Se trataba principalmente de civiles reclutados para el servicio militar obligatorio. Su peculiaridad, sin embargo, fue que casi todos ellos procedían de las mismas regiones en las que luchaban. El intento por parte de ambos lados, era poner a combatir personas con un buen conocimiento de la zona y de las montañas, con la intención de tener una ventaja táctica.

La comunicación en la guerra blanca, soldados alpinos sobre una pasarela

Desde un punto de vista simbólico, los ciudadanos reclutados para la guerra de montaña eran en su mayoría personas que luchaban no sólo para defender a su país, sino también para proteger sus hogares, debido a que muchos de ellos provenían de las mismas zonas del frente.

La llamada “Ciudad de hielo” 12 km. de tuneles, con cavernas adapadas a dormitorios, cocinas, enfermeria, sala de radio y capilla, escavados en el vientre del glacial de la Marmolada.

La Guerra blanca llevó a los soldados al límite. Las tropas de montaña fueron obligados a cavar trincheras y refugios en la roca, escalar montañas transportando material de guerra y piezas de artillería, a combatir entre rocas y glaciares, a menudo con medios inadecuados, a altitudes de más de 2000 metros, con temperaturas bajo cero, incluso en verano y que podían alcanzar en invierno los 30 grados bajo cero, los enemigos más insidiosos eran la congelación y las avalanchas. Estas ultimas obligaban a continuos trabajos adicionales, como limpiar las trincheras y creaban además la mayor cantidad de victimas entre las patrullas que vigilaban las montañas.

Vieja pieza de artilleria austriaca, sobre la cima del Ortles a 3900 metros de altura.
Transporte del cañón de 149 mm denominado “el hipopótamo”. sobre el Adamello
El hipopótamo en posición, sobre Cresta Croce a 3276 metros donde aun se encuentra
Una foto reciente del hipopótamo sobre el monte Adamello

Un papel clave en estos terrenos, fue interpretado por los animales. Las tropas alpinas utilizaban caballos, pero sobre todo las mulas para transportar el material a gran altura. En los terrenos más difíciles y en las zonas altas, se prefieren los perros por su mayor resistencia.

Frente del Adamello, Passo Garibaldi, perros con trineos ligeros

Los diarios y escritos de los soldados, junto con la memoria transmitida en las canciones, reflejan las profundas contradicciones del frente de montaña. Un frente cruel y peligroso, donde el ambiente generaba más víctimas que la guerra, y donde las hermosas vistas de la zona representaban sólo un pequeño consuelo.

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