El saqueo de Roma por Alarico: año 410 d.C.

Los godos en el siglo quinto d.C. rebotaban de un rincón al otro del Imperio Romano, pero eran un pueblo fuerte y armado, que presionados por la situación tomaban todo lo que necesitaban, como sucede en Roma el 24 de agosto de 410 después de Cristo, cuando las tropas visigodas de Alarico dan inicio al saqueo de la ciudad.  

La crónica del Saqueo de Roma revela una realidad inesperada; Alarico probablemente respetaba Roma y no quería destruirla.  

Las murallas aurelianas, presentes aun en la ciudad de Roma, fueron construidas alrededor del año 270 d.C. tenían unos veinte kilómetros de extensión y abarcaban toda la ciudad antigua. Durante siglos Roma no necesitó nuevas murallas.  

Las antiguas, construidas según la tradición, por el rey Servio Tulio, eran consideradas apropiadas, además, desde su fundación, Roma sufrió solo un saqueo en el año 386 a.C. por parte de los galos comandados por Breno.  

En el siglo III después de Cristo, Roma tuvo momentos de inestabilidad y debilidad muy graves, por lo que el emperador Aureliano pensó de protegerla mejor, pero siempre fueron los ejércitos romanos, comandados por los aspirantes al trono imperial; como Constantino contra Majencio a amenazarlas, ningún ejército extranjero pasó por estas murallas en 800 años, después de los galos de Breno, los visigodos de Alarico llegaran y acamparan bajo esas murallas en el año 410 d.C. 

En ese momento, el emperador romano de Occidente era Honorio que se convirtió en emperador cuando tenia 11 años, había trasladado la corte imperial a Rávena y sobre sobre su carácter las voces están divididas. Hay quienes lo celebran como el poeta Claudiano, casi a un nivel divino. Otro historiador cristiano; llamado Orosio, lo describe casi como a un santo. El mismo Honorio hace acuñar monedas, donde hace ver una imagen solemne y marcial. en las que se define como: “La gloria de los romanos” con una imagen suya de vencedor, mientras tiene bajo sus pies un enemigo derrotado.  

Moneda del Emperador Honorio

Pero también hay una tradición mucho menos benevolente que describe a Honorio; como un inepto y un caprichoso, y es una tradición que se resume en un retrato del siglo XIX en el que vemos a Honorio niño, sentado en el trono imperial con todos los símbolos del poder absoluto, con la mirada perdida y tan pequeño que los pies no llegan a tocar el suelo. 

Imagen que representa al emperador Honorio en su niñez (Jean Paul Laurens, 1880)

El rey de los visigodos es Alarico, que en el momento del saqueo tenía unos 40 años, no tenemos una descripción física, pero sabemos que era cristiano, que nunca actuaba por impulso y siempre prefería la negociación al uso de la fuerza. 

En todas las fuentes surge un rasgo fundamental de su acción, Alarico no quiere la destrucción de Roma, de hecho, la caída de Roma lo asusta como cristiano, y como líder atento a las necesidades de su pueblo, los objetivos de los visigodos de Alarico, no son el caos, no son la desintegración del orden romano; por el contrario, quieren ser reconocidos por el imperio, quieren aliarse y contribuir a su defensa, y quieren encontrar un lugar para vivir, un objetivo que los godos han estado persiguiendo durante décadas. 

Hagamos un pequeño repaso de porque se llega a esta situación.  

En el año 376 d.C., la llegada de los hunos obliga a los pueblos godos a abandonar sus tierras y a concentrarse a lo largo del Danubio, los godos piden al emperador Valente permiso para cruzar el río y entrar en el imperio.  

Prometen ayuda militar al imperio y fidelidad a Valente. El emperador acepta, y en el otoño atraviesan el Danubio. El pueblo godo tienes muchas necesidades, y Valente les envía ayuda humanitaria de emergencia, pero corruptos funcionarios romanos, se quedan con la ayuda o la venden y dejan morir de hambre y frío a los godos, que se revelan y saquean las regiones del Danubio y de la Tracia.  

En Agosto del 378 d.C., el ejército romano dirigido por Valente presenta batalla a los godos en Adrianópolis, donde es derrotado y el mismo emperador muere en la batalla. 

Después de un periodo muy agitado, entre migración y guerras de pacificación el emperador Teodosio, promueve la paz, pero una solución permanente al problema gótico no se encuentra. 

En el año 395, Teodosio murió y el imperio se dividió entre sus dos hijos. Arcadio en Oriente y Honorio en occidente, donde el encargado de la regencia es el general Flavio Estilicón. 

Al tiempo Alarico se convirtió en el líder de los visigodos y siempre en busca de un lugar para su pueblo, en el 397, invade Grecia y toma Atenas. 

Luego en el 401 d.C., descienden en Italia, y asedian Milán, pero son repelidos por Estilicón.  

En el año 402 el general romano vuelve a rechazarlos. En un imperio cada vez más dividido y desgarrado por las invasiones bárbaras se obtiene en el 408, una solución diplomática, Estilicón convence a los príncipes godos de acoger a sus familias como rehenes de los romanos, para iniciar las negociaciones, pero él mismo es traicionado y asesinado en Rávena por los hombres de Honorio.  

Los familiares de los príncipes godos son exterminados, a este punto no hay más espacio para las mediaciones. Alarico toma las armas y regresa a Italia. 

En el otoño del año 408, los visigodos se presentaron por primera vez frente a las puertas de Roma. 

En la ciudad no esta el emperador y ni siquiera hay un ejército, cuando Constantino mudó su capital a Constantinopla, decidió disolver a los pretorianos imperiales, un cuerpo militar de élite en Roma, y un peligro ya que podrían apoyar a cualquier aspirante a usurpador del poder, así que Constantino lo desmanteló y nadie después de él volvió a restaurarlo. Roma de hecho estaba desarmada. 

Alarico bloquea el Tíber y los suministros, dentro de los muros, se muere de hambre y de las pilas de cadáveres diseminados, se difunden las enfermedades, se habla de incidentes de canibalismo. El Senado, la última institución que quedaba en Roma decide de intentar una negociación. 

Pero esto casi hace reír a Alarico, que luego, dicta sus términos. No levantaría el asedio, si no le fueran entregados, todo el oro, la plata y los objetos preciosos de las casas y los palacios de la ciudad, además de la libertad de todos los esclavos barbaros. 

Uno de los embajadores preguntó: “Si tomas todo. Q les quedará a los habitantes? Alarico respondió: “La vida”  

Los embajadores regresan a Roma y allí, no saben qué hacer. El cristianismo es la única religión permitida, los cultos paganos están prohibidos, sin embargo, piensan incluso de recurrir a los adivinos chamanes etruscos, tal vez, con sus rituales podrían propiciar antiguos dioses olvidados y ofendidos.  

Pero luego, por miedo, nadie participa en estos ritos y se decide de pagar; 5000 libras de oro, 30.000 de plata, 4000 túnicas de seda, 3000 pieles escarlata y 3000 libras de pimienta, pero no fue suficiente. 

Alarico, levanta el asedio y los esclavos bárbaros de la ciudad, aproximadamente unas 40,000 personas, son liberadas y se unen a su ejército y es en este momento, desde esta posición de fuerza que Alarico demuestra su voluntad de mediar en sus objetivos: Tierras para vivir y el reconocimiento por parte del Imperio, de una alianza para luchar juntos contra el enemigo común; las hordas bárbaras no cristianas que amenazan en los confines. 

Sus propuestas son siempre rechazada, el jefe Bárbaro domina la situación, pero quiere la paz, el emperador romano es débil, pero quiere la guerra. 

Alarico regresa a Roma y dado que el legítimo Emperador Honorio no le presta atención, hace nombrar Emperador a un famoso senador romano de nombre Prisco Atalo, de alguna manera esto también es un signo de respeto hacia la ciudad de Roma. Alarico hubiera podido proclamarse emperador, ¿quién se lo impediría?, pero elige un miembro del Senado de Roma.  

Moneda acuñada por el “senador- emperador” Prisco Atalo, nombrado por Alarico

Las negociaciones continúan durante todo el año 409, y a comienzos del año 410, finalmente se llega a una acuerdo.  

Alarico y Honorio se reúnen cerca de Rávena, pero mientras se llevan a cabo las negociaciones, el campamento de Alarico es atacado. A este punto, la paciencia de Alarico se ha terminado. Ya no tiene dudas y parte nuevamente hacia Roma. 

El 24 de agosto del año 410 d.C. Alarico y los visigodos ingresan a la ciudad. Y existen dos versiones sobre el modo en el cual Alarico logró debilitar las defensas de Roma. 

La primera versión habla de una estratagema; Alarico pone sitio a la ciudad desde hace algún tiempo y no puede pasar las murallas aurelianas. De manera que utiliza un truco; como en la guerra de Troya, pero su caballo de madera en realidad, son 300 jóvenes muchachos, imberbes, que no tienen el aire amenazador de un guerrero bárbaro.   

Alarico con grandes promesas de paz y amistad, entrega los 300 jóvenes a las familias de los patricios romanos y luego comienza a prepararse, como si fuera a levantar el sitio, mientras tanto, los muchachos en las casas, se muestran muy serviciales y se ganan la confianza de sus padrones.  

Entonces un día establecido, en las horas más calurosas, cuando los patrones después de comer se irían a dormir, los muchachos debían salir de sus casas y dirigirse a la Puerta Salaria, matar a los guardias y abrir. Es un plan complicado pero funciona. 

“Cuando llegó el día establecido, armó todas sus fuerzas para el ataque y las tuvo preparadas cerca de la puerta. Todos los muchachos llegaron a la hora fijada, asesinaron los guardias y abrieron las puertas”. (Procopio – Guerra vándala) 

La otra versión dice que Alarico habría tomado Roma, gracias a la ayuda de una noble romana, llamada Proba, muy rica e influente amiga de San Agostino. Proba envió algunos de sus criados a abrir las puertas, no por traición, sino por piedad, piedad por los ciudadanos de Roma, que destruidos por el hambre y el sufrimiento, comenzaban a alimentarse de carne humana.  

En cualquier caso, sea por un truco o por un gesto de piedad, el hecho es que Alarico entra en la ciudad.  

Alarico entra en Roma

El saqueo de Roma es un evento gigantesco, en 800 años nadie lo había intentado, entonces debemos imaginarnos a los visigodos exaltados por el triunfo, ansiosos por poner sus manos sobre todo lo que pueden llevar consigo. 

Pero Alarico no quiere que sus hombres se vuelvan bestias y que destruyan la ciudad, violando y asesinando sin frenos, por el contrario; Alarico da indicaciones precisas de respetar a todos aquellos que se han refugiado en los lugares sagrados, especialmente en las basílicas de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y evitar durante el saqueo el derramamiento de sangre. 

Alarico es cristiano y no quiere que los lugares sagrados del cristianismo sean profanados y mancharse las manos con la sangre de los fieles, incluso las riquezas de las basílicas no deben tocarse, pero sus hombres son libres de robar los grandes monumentos públicos y los bienes de los senadores. 

Desde la Porta Salaria, pasando por jardines de Salustio y el Quirinale llegan a los Foros Imperiales, el centro de la antigua Roma y allí si, los visigodos son libres de saquear, quemar y destruir, y en esta obra de demolición probablemente sean alentados por el mismo Alarico. 

Detrás de esta decisión hay una intención precisa, en los Foros se encuentran los edificios de las instituciones; la Curia, que es la sede del Senado, las grandes basílicas donde se administra la justicia, en pocas palabras allí están los palacios del poder y destruirlos significa castigar a los romanos por todos los acuerdos desatendidos y por haber siempre tenido al margen a los pueblos góticos. 

Desde los Foros, los visigodos comienzan a extenderse por la ciudad para ir a saquear las casas de los ricos. Suben a la colina de Celio y sobre el Palatino donde están los palacios de los Césares y aún más allá del Aventino.

Saqueo de Roma por los Barbaros en el año 410 (Joseph-Noël Sylvestre, 1890)

 

Además de las fuentes escritas, también la arqueología ayuda a reconstruir los movimientos de los saqueadores. Porque en todas estas áreas se han encontrado los restos de las grandes villas romanas destruidas durante el saqueo, nunca más habitadas y sobre las que luego se han construido iglesias cristianas.  

También se encontraron monedas enterradas en los jardines, escondidas para que no terminen en las manos de los visigodos.  

Casas quemadas, tesoros enterrados, todo esto non hace imaginar un clima de inmenso terror, con bandas de bárbaros que saquea casa por casa. 

No debemos olvidar que en el ejército gótico también hay 40,000 ex esclavos liberados por Alarico dos años antes. Muchos de ellos además del botín, también buscan venganza. 

El 27 de agosto, tres días después del inicio del saqueo de Alarico, los visigodos salen de Roma a través de la Puerta San Sebastiano que conduce a la Via Appia.  

Desde la antigüedad comenzó el debate sobre el grado de destrucción y masacre. Hay autores que lo minimizan, otros lo describen con tonos apocalípticos.  

Es probable que los visigodos hayan creado una especie de servicio de orden,  para vigilar sobre un saqueo controlado y moderado según las recomendaciones de Alarico, pero también es probable que tantos hombres se dejaran andar cometiendo excesos y violencia por toda la ciudad.  

Seguro, sabemos que Roma pierde muchos habitantes pero que no se despuebla y que muchos monumentos, edificios y palacios de la ciudad son destruidos. Algunos serán reconstruidos, otros no. 

En resumen, una herida enorme pero no un cataclismo. Lo que, sin embargo, queda inmediatamente claro para todos, es que Roma, centro y garante del orden mundial durante siglos, ya no volverá a ser la misma. 

 

 

Bibliografía: 

Procopio, “Guerra vándala” 

Paolo Orosio, “Delle storie contra i pagani libri VII”, Firenze 1849 

Agustín de Hipona, “La ciudad de Dios” 

2 thoughts on “El saqueo de Roma por Alarico: año 410 d.C.

  1. Sorprendente y muy interesante, la historia de Roma y de sus habitantes siempre me ha cautivado, gracias los felicito.

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