Dos generales frente a frente – Aníbal y Escipión

En la víspera de la batalla de Zama, dos generales se entrevistaron con el fin de intentar un arreglo sin exponer sus respectivos ejércitos a la destrucción.  

Del encuentro entre Aníbal Barca y Escipión el africano (Publio Cornelio Escipión africano) apenas existen testimonios, salvo algunas noticias de Tito Livio, quien introduce la entrevista con las siguientes palabras: “La mutua admiración les dejó sin habla, y se contemplaron el uno al otro en silencio” 

Aunque pertenecían a dos mundos opuestos y por entonces encarnizadamente enfrentados, los dos jefes militares llevaban una vida bastante más parecida de lo que cabría suponer.  

Ambos formaban parte de familias de origen aristocrático (los Bárcidas de Cartago y los Cornelios de Roma), que habían dado ilustres vástagos y con importantes servicios al Estado en su haber. Los dos recibieron una formación de tipo principesco: hablaban griego con fluidez y estaban familiarizados con la cultura, el arte y la literatura propios del mundo helenístico.  

De edades cercanas (Escipión era 12 años más joven que Aníbal), la carrera militar comenzó pronto para ellos, prácticamente en la adolescencia: el cartaginés acompañó a su padre en la conquista de Iberia sin haber cumplido los 10 años, y el romano participó en la batalla de Tesino con apenas 15.  

Accedieron muy jóvenes al generalato: con 26 años Aníbal era ya el jefe del ejército cartaginés en Iberia, cuando emprendió la conquista de Sagunto y su campaña de Italia; Escipión tenía sólo 24 cuando fue nombrado procónsul de Hispania, saltándose las etapas prescritas para un cursus honorum como era debido.  

Muy populares y queridos por sus soldados, ambos destacaron pronto por su sentido de la estrategia y por su tacto político con los aliados, lo que no les privaba de mostrarse con dureza hacia aquellos que mostraban tibieza o no cumplían las órdenes recibidas.  

Verdaderos triunfadores tras un buen número de batallas, tanto uno como otro tuvieron que hacer frente a las envidias y las luchas políticas desencadenadas en sus ciudades natales en contra de sus respectivas familias (Cartago intentó en varias ocasiones privarle del mando del ejército, y el cónsul Cneo Servilio Cepión quería reservarse la gloria de la derrota de aquél, por lo que el Senado de Roma hubo de destituirle para que Escipión pudiese proseguir su campaña según lo previsto).  

Aníbal y Escipión dos generales frente a frente en la batalla de Zama

La batalla de Zama se presentaba en el momento álgido de sus vidas: los dos conocían bien las estrategias del contrario, contaban con unos efectivos muy igualados y se emplearon a fondo sabiendo lo que arriesgaban.  

Tras el enfrentamiento, las biografías divergen, pero no demasiado. Aníbal todavía pudo seguir siendo sufete de Cartago tras aceptar las condiciones de Escipión y emprendió reformas políticas, económicas y militares hasta que sus enemigos acabaron denunciándolo a los propios romanos.  

Las peripecias de Aníbal en Oriente -Siria, Creta y Bitinia son bien conocidas; allí se envenenó antes de dejarse entregar a los romanos. Escipión protagonizó victoriosas campañas en Oriente y a su regreso, sus enemigos políticos le exigieron cuentas acerca de sus gastos; pudo salir del aprieto, pero decidió retirarse de la política y acabó sus días en sus fincas de Liternum en el año 183 a.C., el mismo año en que moría su alter ego cartaginés. 

 

En la imagen de cabecera: Entrevista entre Escipión y Aníbal, detalle de un tapiz tejido en Bruselas en 1544 a partir de un boceto de Julio Romano (Madrid, Palacio Real) 

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