El Bushido, religión y ética del samurái

Los samuráis debían observar un código de comportamiento muy severo: requería lealtad, desinterés y sentido del honor, virtudes que debían acompañar al samurái hasta el sacrificio extremo de su vida.

Este estilo de vida; conocido con el nombre de Bushido que significa: “El camino del guerrero” alcanza su mayor desarrollo durante la época Tokugawa, una época de paz, donde no hubo guerras ni internas ni externas, sin embargo, se puede afirmar, que fue propio esta ausencia de guerras lo que reforzó los términos rituales del feudalismo, este modo de vivir, donde la fidelidad al “señor” y la conservación del honor y de la propia familia alcanza limites extremos. 

La fidelidad, y el vínculo entre el Shogun y el daimyo, y entre el daimyo y el samuráifue la base del feudalismo de los Tokugawa. 

Diferentes componentes culturales contribuyeron a la formación de Bushido: que tomo del budismo la firmeza ante la dificultad de la vida y el desprecio del peligro y de la muerte, mientras que, del sintoísmo, tomo el amor por la patria y la nación. Del confucianismo tomo por fin; la cultura artística y literaria, además del respeto de las llamadas “cinco relaciones” que regulaban la vida social. 

Estatua de Kusunoki Masashige en Tokio, un samurái ícono del bushidō. Honestidad en todos sus actos, el Samurai no requiere dar su palabra o prometer, para ellos hablar y hacer son la misma acción

Las cinco relaciones confucianas eran: Aquella entre el soberano y el súbdito, entre padre e hijo, entre marido y esposa, entre hermano mayor y hermano menor y entre amigo y amigo. A estas reglas iba conducido cualquier tipo de relación humana que se establecía. 

Si al soberano se le debía obediencia, con los padres se debía tener una actitud filial, mientras que, en las otras relaciones, se debían practicar respectivamente con armonía, afecto y autenticidad.  

Estas indicaciones referidas a las diferentes relaciones entre los hombres (y entre el hombre y la mujer) podían también parecer afirmaciones vacías de principios, y, sin embargo, tuvieron un impacto práctico de notable importancia, porque terminaron por influenciar todas las relaciones, especialmente aquellas con los jefes o superiores. En la ética del Bushido la rebelión o la deslealtad hacia un superior eran consideradas las infracciones más graves.

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